El ex fiscal general de Bahía Blanca, Hugo Cañón, un referente nacional de los derechos humanos, consideró ayer que el Tribunal Superior de Justicia tiene en sus manos la posibilidad de marcar un "antes y un después en la lucha contra la impunidad" de los gobiernos y la utilización que hacen de las fuerzas de seguridad para reprimir protestas sociales.
Cañón dijo que "en el siglo XX hubo más muertes por terrorismo de Estado, por la utilización de fuerzas de seguridad y paramilitares para reprimir, que en guerras" y agregó que el caso del maestro Carlos Fuentealba es "paradigmático", en tanto y en cuanto es "muestra de un aparato de poder que extermina y mata y así marca los límites de lo que está dispuesto a tolerar".
El ex fiscal federal participó de la audiencia en la que también estuvieron Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), Pablo Ferreyra (hermano del joven del PO asesinado por una patota sindical), el CELS, referentes de la APDH, Roberto Baradel (Suteba -docentes de Buenos Aires-),y la dirigencia local de la CTA.


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