Siete horas de muy mala suerte

Siete horas de muy mala suerte

A un joven le chocaron el auto dos veces en menos de una cuadra: primero un patrullero y luego, pese a estar estacionado, una camioneta conducida por el padre de un amigo.

Mala suerte e insólitas coincidencias. El Peugeot 306, azul, flamante, del padre de Oclides Martinengo, un joven de 19 años de barrio Valdivia, quedó totalmente destruido en dos accidentes de tránsito ocurridos en menos de siete horas, a solo una cuadra de distancia.

Entrada la tarde del jueves, Oclides se dirigía al microcentro salteño para realizar unos trámites cuando, por razones que aún se tratan de establecer, colisionó el vehículo paterno en la esquina de Ituzaingó y La Rioja contra un patrullero de la comisaría Segunda, ubicada en Pellegrini 752. 

A raíz del accidente Oclides regresó a su casa en un ómnibus de Saeta y el Peugeot quedó alojado frente a la comisaría, donde hoy estaba previsto que se le realicen las pericias de rigor. El joven, quien es técnico electromecánico de profesión, esa noche no pudo conciliar el sueño a causa de la angustia que le produjo el accidente con el patrullero, cuando a eso de la una de la madrugada de ayer recibió un llamado inesperado: era de la comisaría segunda, para informarle que el auto de su papá, que en horas de la tarde chocó con un patrullero, había sido destrozado por una Toyota Hilux color blanca que circulaba por Pellegrini y que impactó de lleno contra el Peugeot estacionado, al que arrastró por aproximadamente 30 metros. Oclides contó a El Tribuno que no podía creer el fatídico destino del auto de su papá. "Se dobló el chasis. El auto no sirve más. Quedó destrozado contra un árbol. No lo puedo creer. El conductor de la camioneta, según supe después, declaró que había tomado unos tragos, sin embargo lo dejaron ir" contó el joven, quien aún no sale del asombro. En cuanto al arreglo del auto, Oclides anticipó que de no aparecer el dueño de la Hilux para hacerse cargo de las reparaciones, si es que fuera posible, realizará la denuncia correspondiente aunque aclaró: "Estuve averiguando y al parecer el conductor de la camioneta es el padre de un amigo mío. Esto es increíble, no pueden haber ocurrido tantas coincidencias en un mismo día. Lo positivo es que yo creo que el hombre no tendrá problemas de hacerse cargo de lo que hizo. Gracias a Dios no hubo que lamentar víctimas ni lesionados en ninguno de los dos accidentes"

Una situación angustiante

Oclides utilizaba el auto para estudiar en un terciario, en horario nocturno y durante el día lo usaba su padre para ir a trabajar. "El vehículo es una herramienta fundamental para nosotros", se lamentó.

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