Siete invitados analizaron las 8.896 palabras que el gobernador José Alperovich leyó este sábado, en la apertura del año legislativo. Profesionales y figuras del sector privado y de la sociedad civil destacaron las luces y sombras de la alocución. En general, se impuso el tono crítico, y el planteo de inquietudes y temas que no fueron abordados por el mandatario.
En primer término, coincido con el gobernador José Alperovich en destacar un concepto extremadamente valioso que no debe pasar inadvertido para los tucumanos: el Bicentenario de la Declaración de la Independencia. Este aniversario no sólo entraña la simple celebración de un hito histórico: también supone la posibilidad de reposicionar a Tucumán como centro regional y referencia a nivel nacional. Ese anhelo debería concretarse mediante el anuncio de acciones específicas para el desarrollo cultural y medidas o incentivos tendientes a fomentar la inversión privada, motor del crecimiento económico y del bienestar de la población. Con respecto a los datos que el gobernador ofreció sobre obra pública, seguridad, educación y salud, desde una perspectiva empresaria entiendo que deberían haberse explicitado dos aspectos imprescindibles. Uno, la decisión política de fortalecer las actividades formales brindando seguridad jurídica y protección en contra de la venta ilegal y el empleo informal. Dos, el análisis de los ingresos recibidos en concepto de coparticipación federal. Conviene analizar estos ingresos con la lupa de las autonomías provinciales que limita la discrecionalidad del poder central, y permite redefinir estrategias provinciales de mediano y largo plazo. Ambas cuestiones podrían redundar en mayores ingresos fiscales para sustentar el fuerte incremento del gasto público, sobre todo en salud y educación, de los últimos años. Por último, nada mencionó el titular del Poder Ejecutivo sobre la necesidad de una profunda revisión de las políticas tributarias, revisión que debe procurar aliviar la presión fiscal, y la pesada carga de los empresarios locales que desarrollan y reinvierten en nuestra provincia.
Pedro Omodeo, empresario
Titular de la Federación Económica de Tucumán
2 Un lugar escueto para las mujeres
En una semana celebraremos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Se impone reflexionar sobre las condiciones de vida de miles de mujeres tucumanas que padecen las consecuencias de la opresión. Pero el gobernador José Alperovich sólo hizo una breve mención a la atención de las víctimas de violencia, mención que no se compadece con las miles de mujeres golpeadas y asesinadas. Es preocupante la escueta alusión a este tema en un momento en el que se han incrementado los actos violentos contra las mujeres, las cifras de femicidio y las dificultades para acceder a los servicios de contención, sobre todo en el interior.
La obligación de cumplir la Ley Nacional 26.485, de erradicación de la violencia, no ha sido una preocupación de este discurso. En una provincia donde colapsan los sistemas de salud, la capacidad de atención a las víctimas de violencia es casi nula. La norma en cuestión, que garantizaría el tratamiento serio del problema, es letra muerta en la provincia. Pero de eso no se habló, silencio que pone de manifiesto la política que se aplica en este sentido.
En los últimos tiempos ha habido numerosas movilizaciones para llamar la atención sobre la situación de las mujeres violentadas. Se han presentado más de 10.000 firmas, y distintos pedidos para que el Gobierno declare la emergencia en violencia sexual y doméstica. Sin embargo, no hemos sido escuchadas. Esta declaración permitiría tomar medidas concretas, como asignar presupuesto para la prevención y asistencia inmediata, y crear refugios.
El titular del Poder Ejecutivo tampoco ha mencionado las acciones que pondrá en marcha para terminar con el negocio de la trata, donde están comprometidos sectores del poder político, judicial y policial. El juicio “farsa” a los secuestradores de María de los Ángeles “Marita” Verón así lo demuestra. Tampoco se han mencionado ideas para terminar con la impunidad de alevosos femicidios como el de Paulina Lebbos donde, después de 8 años de secreto de sumario, aparecen la ineptitud y la responsabilidad de funcionarios del Gobierno.
No hubo mención al derecho de las mujeres a acceder a los abortos no punibles garantizados por ley y planteados en el Código Penal. Hoy las mujeres violadas y embarazadas no pueden ejercer este derecho. La falta de sensibilidad del Gobierno respecto de las necesidades y carencias de la mujer nos obligan a salir a la calle a recordar las reivindicaciones pendientes. Este 8 de marzo, como otros años, marcharemos con la esperanza de ser escuchadas.
Hilda “Vicky” Disatnik, psicóloga
Dir. de la Casa de las Mujeres Norma Nassif
3 Demasiados clichés
El gobernador ya no tiene más logros que exhibir. Entonces, trata de suplir esta enorme deficiencia con frases hechas importadas del kirchnerismo que denotan falta de creatividad y sinceridad. Por otro lado, apela al recurso de comparar la situación actual de la provincia con épocas oscuras. Después de 10 años de gestión, las comparaciones y las valoraciones deben ser realizadas en el contexto en el que actuó el mandatario. Nunca en la historia los gobernadores argentinos dispusieron de tantos fondos públicos ni de un contexto internacional tan favorable. La gestión de Alperovich debe ser valorada en ese ámbito y en comparación -si se quiere- con los logros de provincias vecinas (Santiago del Estero y Salta, por ejemplo), que tuvieron avances más significativos –sobre todo en infraestructura- que Tucumán.
El gobernador hizo referencia a una coyuntura internacional recesiva cuando, insisto, nunca la economía global fue tan beneficiosa para la Argentina y la región. Si bien destacó los buenos resultados sociales, estos surgen de estadísticas oficiales pocos confiables. No habló de la inflación, que es la principal causante del aumento de la pobreza ni de cómo frenar la caída del empleo. La provincia lidera la tabla de presión tributaria, situación que repercute negativamente en la creación de nuevos negocios y emprendimientos, y, por lo tanto, en la oferta de empleo. Mientras tanto, Santiago del Estero tiene un plan de incentivos con exclusiones tributarias para la inversión privada.
Alperovich dijo que los salarios no serán la variable de ajuste, pero no dijo nada respecto de cómo solucionará el problema fiscal de Tucumán, que requiere de reducción del gasto público. Habló de los importantes logros en materia educativa, pero omitió los pésimos resultados en cuanto a calidad educativa. El punto a favor del discurso es la mención de la inseguridad y la propuesta de un plan integral. Pero resulta llamativo que no haya hablado de los saqueos y los muertos de diciembre. Estos sucesos vividos hace pocas semanas son de los más oscuros de nuestra historia. Tampoco se pronunció sobre el narcotráfico: una provincia del norte no puede estar ajena a este problema.
Habría que preguntar al gobernador qué entiende por calidad institucional y diálogo político, dos aspectos que destacó en su discurso. Precisamente, desde hace años, distintos sectores reclaman al Gobierno mayor disposición para el diálogo y el consenso. Sin duda el deterioro de la calidad institucional es uno de los aspectos más cuestionables de la gestión de Alperovich.
José Guillermo Godoy, abogado
Presidente de la Fundación Federalismo y Libertad
4 En abierta contradicción
Es muy difícil opinar sobre un discurso basado en la negación de la realidad o en la deformación de esta. Los principales problemas de la sociedad tucumana y argentina, la falta de trabajo genuino y la pobreza, son negadas por el gobernador José Alperovich cuando este dice que el desempleo en la provincia es del 4,8% y la pobreza, del 4,6%. No sólo no se han abierto en este período nuevas fuentes importantes de trabajo, sino que muchas plantas fabriles de la provincia han reducido su personal, como en el caso de las textiles. Por la inflación, miles de tucumanos quedaron por debajo de la línea de pobreza -la real, no la que plantea el Gobierno-: la canasta familiar hoy ronda los $ 9.000, ingreso que no está al alcance de la mayoría de los hogares tucumanos. Buena parte de los docentes; de los empleados estatales; de los trabajadores rurales; de los obreros de la industria; de los trabajadores en negro e, inclusive, un sector significativo de los profesionales precarizados están por debajo de esa línea de pobreza. ¿Cómo llega el gobierno a ese porcentaje del 4,6%?
En su discurso, Alperovich nombra como causas de la inseguridad a la marginalidad, la exclusión social, la droga, el alcoholismo, etcétera. Todos podríamos coincidir con este análisis, el problema es que, según su balance, estos factores serían casi inexistentes en la provincia, ya que los altos índices de desocupación son “cosa del pasado”. Por lo tanto, su programa contra la inseguridad sólo nombra equipamiento, armas y chalecos para la Policía.
El drama de la inseguridad creciente justamente tiene que ver con que los factores antes analizados se han profundizado: la miseria se convierte en caldo de cultivo para que las mafias del narcotráfico, con la complicidad policial y de sectores del poder político, agiganten sus negocios.
Como informa el gobernador, la provincia y el país han crecido económicamente, y han crecido exponencialmente nuestras exportaciones. Y es aquí donde la contradicción desnuda al discurso: ¿dónde quedó esa riqueza si los pequeños productores agrarios están al borde de la quiebra, los trabajadores no llegan a la canasta familiar y miles se hunden en la marginación? Las palabras del mandatario hablan de brindar a los tucumanos “una vida digna, empleo, necesidades básicas cubiertas y posibilidad de pensar en su futuro”. Me encantaría vivir en esa provincia, pero la realidad que puedo ver en la calle es que a la mayoría de nuestros comprovincianos se les niega esa oportunidad.
Sebastián Solís, profesor de Historia
5 La deuda de los mejores salarios
El discurso del Gobernador pecó de un exceso de enumeración de hechos y circunstancias que obligadamente debe realizar todo Gobierno. Pese a ese gran volumen de datos, no hubo ninguna referencia a la anunciada apertura de las calles Mendoza y Córdoba de esta capital, cuyo estado de avance resulta desconocido.
Sin ánimo de desmerecer los logros de esta gestión, en especial en lo referido a infraestructura hospitalaria y para la escuela pública, advierto que persiste la deuda con los recursos humanos que integran esas áreas, específicamente en materia de mejores salarios. Sobre esto, el gobernador Alperovich no dijo una palabra. Mientras tanto, los maestros anuncian un paro de 48 horas, y los empleados y trabajadores de la sanidad asumen una posición similar.
El mandatario hizo una referencia muy pasajera al flagelo de la droga, pero no dio a conocer una verdadera política al respecto. Sin un plan concreto para este fenómeno, no habrá esperanzas de un cambio positivo en el futuro inmediato.
No me pareció atinado justificar nuestras dificultades económicas mediante la atribución de toda la responsabilidad a Estados Unidos y China. Me hubiese gustado escuchar cómo haremos los tucumanos para evitar la escalada de precios producida por la creciente inflación y la devaluación, tema que el gobernador Alperovich sólo mencionó para alentar a los exportadores. De esa manera, el jefe del Estado provincial pasó por alto el impacto que la devaluación en curso tendrá sobre el poder adquisitivo del salario de los trabajadores.
Héctor M. Ávila, bioquímico
Presidente de la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Tucumán (Feput)
6 Prevaleció la autocomlacencia
Presidido por el discurso de la inclusión, la disertación del gobernador José Alperovich se extendió, como en otras ocasiones, sobre las políticas sociales y las numerosas obras públicas desplegadas en sus más de 10 años de gestión. Destacó cuestiones importantes, como el crecimiento de las redes hospitalarias, la ampliación de la provisión de agua potable y la construcción de numerosas viviendas. También subrayó los avances en la atención de casos de violencia de género y la reducción de los índices de mortalidad infantil.
Pero omitió reconocer fallas notables, especialmente en materia de seguridad y de crecimiento de la adicción a las drogas, temas en los que parece que el esfuerzo del Gobierno es insuficiente o está mal dirigido. Alperovich hizo también una referencia extremadamente breve a la dificultad de adecuar los salarios de los trabajadores a la creciente inflación, de modo que estos no sigan perdiendo poder adquisitivo. Destacó también un aumento muy importante en las tasas de escolarización, hecho que no mitiga la triste corroboración de que el nivel de los egresados de nuestras escuelas es cada vez más bajo, tal como podemos constatarlo año a año quienes nos dedicamos a la docencia universitaria. Un lector extranjero, supongamos de Finlandia, que conociera nuestra provincia sólo a través del discurso del gobernador, seguramente creerá que Tucumán es una potencia económica pujante en la que casi no hay pobreza, con una juventud muy culta debido a los altos índices de escolaridad y probablemente sin lugar para la violencia o la delincuencia. No se me ocurre cómo este lector podría compatibilizar esta imagen con el triste espectáculo de los saqueos de diciembre pasado, que el gobernador evitó mencionar.
Que la ausencia del poder policial en nuestra provincia bastara para que hordas salvajes dieran rienda suelta a su voracidad revela una crisis moral y social muy grande. Que un Estado de derecho se convierta de un plumazo en otro regido por el imperio de la mera fuerza evidencia una sociedad en estado de descomposición. Y también, por cierto, un importante fracaso de 10 años de políticas de inclusión. Quizás una autocrítica seguida de un replanteo de estas hubiera sido una actitud más acorde a la gravedad de aquellos hechos en vez de la autocomplacencia que primó en el discurso del gobernador.
Nicolás Zavadivker, doctor en Filosofía y profesor a cargo de la cátedra de Ética (UNT)
7 ¿Y la Justicia?
Si hubo una ausente en el discurso de inauguración de las sesiones ordinarias de la Legislatura, esa fue la Justicia. Ningún balance se puede hacer al respecto cuando el tercer poder del Estado cuenta, en lo esencial, con la misma estructura desde hace muchísimos años.
En los hechos, esto redunda nada menos que en la negación del acceso a la Justicia a los ciudadanos que deben recurrir a ella para solucionar sus conflictos. Esta situación afecta no sólo al comprovinciano carente de recursos que concurre a las defensorías oficiales atestadas de trabajo o al Consultorio Gratuito del Colegio de Abogados de la Capital (que durante todo el año recibe más de 100 causas por semana), sino también a quienes están en condiciones de pagar el costo del acceso a los Tribunales. La estructura resulta insuficiente y los pleitos quedan condenados a demoras de años.
Y si queremos un ejemplo notorio de ello basta con el reconocimiento de que nuestras fiscalías penales no se encuentran en condiciones de tomar la competencia de los casos del llamado “narcomenudeo”: para ello hacen falta dineros y tiempos con los que no se cuenta.
Para “la mujer de los ojos vendados” esta fue otra década perdida. No hubo una política de Estado que asigne los recursos necesarios para que la atención judicial crezca de acuerdo con las necesidades del aumento demográfico; la cuantía y peligrosidad de las causas de inseguridad, y la exclusión social y el combo del narcotráfico que nos afectan cada vez más.
El caso de Paulina Lebbos, con sus ocho años de impunidad, policías condenados por encubrimiento, un fiscal con pedido de juicio político -pero protegido por una renuncia condicionada presurosamente aceptada- es el mejor ejemplo negativo de una política judicial que no merecemos.
Esto es más grave cuando el único cambio saludable, el establecimiento del Consejo Asesor de la Magistratura, llegó por orden de la Justicia y como consecuencia del juicio que inició el Colegio de Abogados de la Capital. Con sus defectos y virtudes, este mecanismo permite al menos someter a examen a los jueces designados por el Poder Ejecutivo.
La Justicia sí es una asignatura pendiente para un Tucumán que merezca ser vivido, como dijo el gobernador. A esta gestión aún le queda tiempo para demostrar su respeto por esta institución. Esperemos que así lo haga.
Juan Abraham Musi, abogado Dir. del Consultorio Gratuito (Colegio de Abogados)

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