Siete de cada diez juninenses que se movilizan en moto no utilizan casco

Siete de cada diez juninenses que se movilizan en moto no utilizan casco
Pese a que el uso del protector creció entre aquellos que viajan solos en ese tipo de rodados, abundan los casos en que los vehículos son tripulados por hasta cinco personas y sólo una o ninguna lo lleva puesto.
La cantidad de personas que viajan en moto sin llevar el casco puesto sigue siendo mayoría en Junín, y con un margen de diferencia no menor respecto de aquellos que sí se decidieron a implementar ese elemento protector.

Así surge de un relevamiento realizado por Democracia, del cual se desprende que siete de cada diez individuos que viajan en ese tipo de rodados no llevan cobertura en sus cabezas, lo que incrementa sus chances de padecer lesiones graves y hasta fatales ante un eventual choque en la vía Pública.

El trabajo llevado a cabo por este diario consistió en observar durante una hora y media, entre las 17 y las 18.30 de ayer, la cifra de motovehículos que transitaban desde el centro de la ciudad con dirección a barrio Belgrano por avenida Rivadavia, una de las arterias con más tráfico en las horas pico de circulación.

En ese tiempo fueron contabilizadas 734 motos y se registraron los siguientes resultados: en 290 iba solamente el conductor, que no portaba el casco; en 188 también se movilizaba –en cada una- un solo sujeto, pero que sí poseía el artefacto de defensa; en 186 se desplazaban dos o más personas, todas con sus cráneos descubiertos, y en 61 lo hacía también más de un vecino y el único que mostraba su cráneo a resguardo era el que manejaba o alguno de sus acompañantes. Solamente en nueve oportunidades se dio el caso de una pareja trasladándose en el mismo móvil con sus dos integrantes usando el casco.

La estadística indica que el 73,8 por ciento de quienes se mueven en ese medio de transporte infringen la norma que establece la obligatoriedad de usar el casco cuando se anda en motocicletas o ciclomotores.

El casco en el brazo y las motos “colectivo”

Junto con el nivel de cumplimiento a una de las reglas esenciales que impone la ley de tránsito para los motociclistas, ponerse a mirar la conducta de éstos en nuestra ciudad permite comprobar que las contravenciones, que en su mayoría atentan contra la propia integridad física de los protagonistas, están a la orden del día.

Uno de esos “vicios” es la costumbre de exhibir el casco pero no en el lugar para el que fue diseñado por la fábrica sino en el brazo del hombre o mujer que conduce. Al menos la mitad de los juninenses que no se lo ponen lo acarrean entre la muñeca y el codo.

Otro es el de las denominadas “motos-colectivo”, bautizadas de ese modo porque van ocupadas por hasta cinco personas. Lo más escalofriante es que parte de ese “pasaje” está integrado por niños de edad pre-escolar que no cuentan con más seguridad que la de aferrarse a su madre o a su padre si es que van detrás, o apretar bien sus cuerpecitos entre las piernas del que lleva el mando del manubrio si les ha tocado ir delante de todo.

Entre las faltas más comunes

En septiembre del año pasado, el director de la Agencia Municipal de Seguridad Vial, Daniel Kelly, admitió que el no uso de casco se encuentra entre las faltas más comunes del tránsito juninense.

Kelly destacó esa infracción como muy frecuente y la puso a la par de la violación de la luz roja en los semáforos, la circulación en sentidos no permitidos (doblar en lugares en los que está prohibido) y el no uso de cinturón de seguridad, aspecto en el cual los agentes de tránsito comenzaron a poner especial énfasis.

La falta de papeles en regla es otra de las infracciones más cometidas, hecho lógico, teniendo en cuenta que para la renovación del carné de conducir, por ejemplo, los conductores deben pagar sí o sí las deudas por faltas acumuladas, según el funcionario.

Sobre ese mismo tema, a principios de este año Kelly prometió que los conductores que no utilicen cinturones de seguridad en los autos o cascos en las motos podrían ser obligados a asistir a charlas de concientización en la Agencia de Seguridad Vial.

“Vamos a empezar un programa de concientización para los que infrinjan la Ley; charlas obligatorias que serán dispuestas por los jueces y que estarán destinadas a todos aquellos que fueron sancionados por no usar casco o cinturón de seguridad”, dijo Kelly, y aclaró: “Muchos de ellos son reincidentes, por eso creemos que el programa va a ser efectivo”.

Según el funcionario, la infracción a estas dos normas constituyen el problema “más grande” del tránsito local, de por sí muy complicado.

“Será cuestión de coordinar el trabajo con los juzgados, pero en principio sólo se haría con todas las personas que figuren en el registro de infractores, independientemente de si pagan las multas o no”, insistió.

Un arma fundamental para la prevención

El casco es un elemento de protección importante para evitar lesiones en la cabeza de motociclistas y conductores de bicicletas y no sólo en ambientes suburbanos -donde generalmente se desarrollan mayores velocidades, principalmente en las motos- sino también en ambientes urbanos, donde, según las estadísticas, ocurren los siniestros con mayor grado de probabilidad de golpes en la cabeza.

En la ciudad, hay mayor cantidad de obstáculos que aumentan el riesgo de siniestros en motos o bicicletas.

El uso de casco por usuarios de motos y bicicletas es bajo tanto en ambientes urbanos como suburbanos y, entre los usuarios que usan casco, un elevado número lo usa incorrectamente, y esto no es aplicable a los conductores en motos y bicicletas, sino también a los acompañantes.

Algunos de los argumentos que utilizan más frecuentemente aquellos que no cumplen la norma son:

-En distancias cortas el riesgo es muy bajo y por ello no es necesario el casco.

- Molesta la visual e impide escuchar bien, lo que aumenta el peligro.

-Su peso molesta al conductor del vehículo.

- El precio del casco.

-Cuando se circula a baja velocidad se plantea que no es necesario.

Todas estas afirmaciones son falaces. En realidad, el uso del caso en áreas urbanas y suburbanas y aún a bajas velocidades -que son generalmente desarrolladas en áreas urbanas donde hay mayor riesgo y obstáculos- el casco es un elemento de seguridad que reduce las muertes por golpes en el cráneo en un 30% y las lesiones en la cabeza en un 60%.

La protección que ofrece el casco aumenta cuanto menor es la velocidad a la que se circula, ya que la fuerza del impacto es menor, pero es suficiente para producir lesiones en la cabeza e incluso el fallecimiento.

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