Los concordienses vencieron a San Martín en Corrientes y regresan a la Liga Nacional tras 24 años. Para ello, la tarea del escolta fue vital.
“Estoy difónico de tanto gritar”, comentó risa de por medio Eduardo Gamboa, cuando atendió sin problemas el llamado de EL DIARIO. Y no es para menos, ya que un ascenso a la Liga Nacional no se consigue todos los días.
El Negro fue vital para el logro que llevó a Estudiantes -pos victoria sobre San Martín, en Corrientes (78-77)- luego de 24 años a la elite.
El triunfo, la serie, los incidentes, los festejos, la muerte del ex presidente, su futuro. Gamboa habló de todo, después de un día plagado de emociones.
-Lo que hicieron en la serie contra San Martín fue para sacarse el sombrero.
-Fue muy dura. Por suerte se nos dio. Pienso que ellos no jugaron cómodos en los cinco partidos, a pesar de que en los dos primeros nos ganaron. Pero éramos concientes de que podíamos vencerlos allá. Estuvimos ahí de quedarnos con los dos primeros puntos, después en Concordia tuvimos dos buenas actuaciones, y en el quinto, ya muy bien de la cabeza, fuimos con todo a pelear el ascenso y por suerte se dio.
Lo importante es que siempre fuimos positivos y sabíamos que podíamos ganar. Fue una serie muy difícil porque San Martín es un gran equipo, que perdió muy poco, y por eso se dio un duelo muy parejo y lindo para ver.
-En Concordia se vivió a pleno la campaña de Estudiantes. Tuvo buena convocatoria durante toda la temporada y se cerró de la mejor forma.
-Seguro. Estamos muy contentos porque después de ocho meses de sacrificio, entrenar fuerte, etcétera, uno cuando llega a un club lo que más quiere es llegar a esta instancia y lograr esto que pudimos conseguir. Sinceramente, siento una alegría inexplicable.
-Hablando de cuestiones inexplicables, los hechos de violencia no se pueden creer. ¿Cómo viviste la situación?
-No sé que pasó. Terminó el partido y todo tendría que haber sido una fiesta para nosotros, festejando, saludando al rival y que se retiraran a los vestuarios. No entendíamos porque la gente, justo cuando nos fuimos para la manga, invadió la cancha y pegó.
-¿Cuando empieza la barbarie ustedes estaban festejando?
-Terminó el partido y salimos para el vestuario, cuando la gente se metió en la cancha a agredir. Nos fuimos como pudimos, luego la policía separó un poco, pero el que, en definitiva, se llevó la peor parte fue Leo Peralta, que me parece se golpeó la espalda con un fierro y le quedó un huevo terrible.
Ojalá que esto no vuelva a pasar nunca más. Ni con nosotros, ni con ningún equipo porque es muy feo que esto ocurra en el básquet hoy en día.
Lo importante es que estamos todos bien y logramos lo que fuimos a buscar.
-Estos acontecimientos violentos ya los venían sufriendo durante su estadía en Corrientes. ¿En los entrenamientos recibieron piedrazos y hasta bombazos?
-Cuando llegamos al club para entrenar el día anterior al partido había chicos gritando, y cuando nos bajamos del colectivo escupieron a Hernán (Laginestra), nos insultaron. Pero tampoco es que nosotros enfocamos en eso. Intentamos pensar en que ya había pasado y en meternos en lo que realmente fuimos, que era buscar el partido. Obviamente, son cuestiones que no deberían ocurrir. Insisto, espero no pase nunca más. Vivimos un mal momento.
-Pasó de todo: un gran partido, parejo de principio a fin; acabaron con el invicto de local de San Martín; los incidentes del final. Sin embargo, si algo faltaba era recibir la mala noticia que llegó desde Concordia con el fallecimiento del ex presidente José Luis Torres en los festejos.
-Fue algo muy feo, porque dentro de todo lo lindo que nos estaba pasando, y que de repente ocurra esto con el ex presidente, un muchacho joven que siempre iba a la mañana al club a saludarnos y veía un rato el entrenamiento…Cuando llegamos al hotel me llamó mi señora, que estaba festejando como todos en la plaza en Concordia, y me contó que estaba lleno de gente, que Torres había sufrido un infarto y lo llevaron para que sea atendido.
Más tarde, nos confirmaron su fallecimiento y por respeto dejamos de festejar. Una situación muy fea. Son cosas que pasan. Es el destino. Fueron sensaciones encontradas.
Hoy (por ayer) llegamos al club, ya que había un grupo de hinchas, celebramos un rato pero nada más, y luego cada uno se fue a su casa.
-Cambiando de tema, en la Liga Nacional nunca jugaste, ¿te gustaría quedarte y disputarla con Estudiantes?
-Por el momento estoy disfrutando esto que, la verdad, es algo hermoso. En julio o agosto, cuando se empiece a hablar de contrataciones, veremos que se da. Obviamente, me encantaría jugar Liga, es lo que un jugador siempre quiere. Pero no hay que apurarse, hay que estar tranquilo y, por lo pronto, disfrutar este momento que no se da todos los días, y mi cabeza está en eso.
San Martín, local
en Buenos Aires
El Honorable Tribunal de Disciplina de la AdC resolvió clausurar el estadio de San Martín de Corrientes para lo que resta de su participación en el TNA.
De esta manera, el equipo correntino será local en Buenos Aires, más precisamente en el estadio Luis Conde de Boca, donde jugará los dos primeros encuentros y el posible quinto punto de la serie Repechaje ante Quilmes de Mar del Plata, por el segundo ascenso a la Liga Nacional, a puertas cerradas.
La serie entre correntinos y marplatenses empezará el viernes, a las 20, en La Bombonerita y dos días después, en el mismo escenario y horario, volverán a enfrentarse.
Una muerte inesperada
Los festejos por el ascenso a la Liga Nacional y el título del TNA recién estaban empezando cuando José Luis Torres, Presidente de la institución hasta hace un mes, falleció cerca de las 2 en el hospital Felipe Heras, tras sufrir una descompensación cardíaca mientras se encontraba en la plaza 25 de Mayo celebrando el logro obtenido Estudiantes
Torres tenía de 44 años y era muy conocido por su amor incondicional con el Verde, donde estaba “desde que la cancha de básquet era de cemento y no tenía techo”, como siempre contaba, siendo DT de las categorías infantiles y juveniles, antes de ser el primer dirigente.
El 11 de abril de este año, Jou, como le decían, le entregó el mandato a su amigo Hugo Galarza, aduciendo que quería disfrutar de este gran momento que está viviendo el club. Ante esta triste noticia, todos los festejos organizados para recibir a los campeones quedaron suspendidos, como contó Gamboa.
Claves y número
El equipo entrerriano llegó como “punto” a la final, ya que enfrentaba al candidato de todos: San Martín de Corrientes. Sin embargo, tenía pergaminos suficientes como para aspirar al título.
El mismo Estudiantes, por ejemplo, cortó una racha de 17 encuentros sin perder al conjunto correntino, en la fase regular de la competencia.
En el balance final, el CEC fue un merecido campeón, porque su entrenador, Hernán Laginestra, planificó los juegos para neutralizar las principales armas de San Martín.
En la cancha sus jugadores interpretaron a la perfección el plan y lograron quebrar a un duro rival.
Dos jugadores marcaron el barómetro del juego de Estudiantes; el ala pivote Lee Roberts (promedió 20.9 puntos y 13.5 rebotes en la final), y el escolta/alero Eduardo Gamboa, la figura del quinto juego con 26 puntos.
También fue importante la contribución del juvenil base Sebastián Orresta, que llegó a préstamo desde Lanús, y del pivote Pablo Moya, que hizo gravitar su talla en los tableros.
Estudiantes jugó 40 partidos: ganó 29 y perdió los 11 restantes, manteniéndose invicto en el denominado Gigante verde.
En la primera fase ganó 4 y perdió 2 partidos; en la segunda tuvo un registro de 13 y 5, y en los playoffs barrió a Echagüe (3-0) en octavos de final; en cuartos superó a Ciclista Juninense por 3 a 1, y en semifinales a Quilmes de Mar del Plata, por el mismo resultado.
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