Con motivo de celebrarse este martes 3 de diciembre el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, Diario UNO conversó con Gabriela Bruno, directora provincial de Inclusión para Personas con Discapacidad.
Hoy Gabriela es la directora provincial de Inclusión para Personas con Discapacidad, una posibilidad que como ella misma dice “vive y vibra muy fuertemente”.
En el Día Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, como ella prefiere nombrarlo, Diario UNO reflexionó con la funcionaria acerca de políticas inclusivas y nuevos desafíos.
“La Subsecretaría de Inclusión desde 2008, de la mano de Silvia Tróccoli, que es una persona que hace 30 años trabaja en discapacidad y de quien yo vengo aprendiendo muchísimo, tiene una política de promoción de derechos y concreción, es decir que no es sólo promoverlos sino hacerlos efectivos realmente”, explicó. En este sentido, recordó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada en 2006 por las Naciones Unidas, y dijo: “Este gran instrumento viene también a encuadrar o enmarcar nuestro trabajo que, más allá de que uno lo crea, lo comparta y que ya se venía trabajando en esta línea, la convención es un marco jurídico que tiene una perspectiva acabada de derechos humanos”.
Asimismo insistió en la paradoja de que “sigamos hablando de derecho a la educación, derecho a la salud, al trabajo, cuando son los derechos inherentes a cualquier persona; pero sin embargo es necesario volver a nombrarlos para que se tome conciencia de que las personas con discapacidad necesitaríamos que se nos contemple también desde ese lugar”.
Con fundamentos teóricos y posicionamientos filosóficos, pero también desde la experiencia de tener una discapacidad física de nacimiento, Gabriela evalúa el cambio social que hoy se observa. “Yo siempre aclaro que es mucho lo que falta por transitar. Puedo medir los cambios porque soy una persona que nació con una discapacidad y en estos últimos tiempos es impresionante poder reconocer que hoy llama la atención y nos indigna cuando hay situaciones que tienen que ver con discriminación. Desde lo más simple, por ejemplo hoy cuando dejan un auto estacionado en una rampa no solamente se enoja la persona que la requiere o el familiar, sino que el cambio cultural va evidenciando que esto se arraiga. Y es un avance social muy grande ver que personas que no tienen relación directa con la discapacidad levantan estas banderas”.
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