La trágica muerte de una mujer, producto del choque ocasionado por un camión de la Municipalidad de La Plata que se quedó sin frenos, se convirtió en el sexta víctima fatal registrada en los últimos años, a raíz de la desidia que imparte la gestión Bruera en el control de los vehículos oficiales y en el cumplimiento de las leyes laborales que den seguridad a los trabajadores.
El trágico siniestro vial que terminó con la vida de Ladaiar Sayos (78), se originó cuando un camión del municipio que transitaba sin la correspondiente Verificación Técnica Vehicular a gran velocidad por calle 131 a la altura de avenida 66, se quedó sin frenos y chocó contra una camioneta utilitaria, la cual a raíz del impacto se subió a la verada y arroyó a la vecina que se encontraba transitando por el lugar.
Esta triste muerte, ocasionada producto de la falta de control que se hace desde el municipio a los camiones que prestan servicio realizando tareas de mantenimiento, viene a engrosar un lamentable listado de víctimas que ha dejado la gestión Bruera en sus años de gobierno a raíz de la desidia en el cumplimiento de las leyes de seguridad vial y laborar, que den protección no sólo a los trabajadores sino a los ciudadanos en general.
Quizás el más recordado de los hechos que dan cuenta de la ausencia de medida preventivas, es la muerte de Julio César Carballo (49), un obrero contratado por la Municipalidad de La Plata para refaccionar el Teatro del Lago, pero terminó muriendo cuando se desprendió parte de la mampostería del Anfiteatro y se le desplomó encima, ante la falta total de estudios previos del lugar e instrumentos de protección para el trabajador.
Este caso, que al día de hoy está siendo investigado por la Fiscalía 10 de La Plata, intentó ser ocultado por el Municipio, quien culpó de lo acontecido a las autoridades del Instituto Cultural de la provincia, al dejar trascender versiones contrapuestas, que protegían únicamente a Mariano Bruera, el hermano del intendente municipal, que se encontraba al frente de la cuadrilla que estaba trabajando en reacondicionar el deteriorado Anfiteatro.teatro_muerte
Pero este hecho es sólo uno más de los que han venido ocurriendo desde el pasado 3 septiembre 2010, cuando la falta de control terminó con la vida de dos jóvenes como consecuencia de una explosión seguida de incendio en el depósito de un corralón municipal donde se expende combustible para vehículos oficiales, en las calles 21 y 527, cerca del Estadio Ciudad de La Plata.
Las víctimas, Marcelo Silva (18) y Daniel Negri (20) eran hijo y sobrino, respectivamente, de Sandro Daniel Silva, el Director de Vehículos Oficiales de la Municipalidad de La Plata, quien a pesar de la trágica muerte ocurrida por la falta de control e incumplimiento de las medidas de seguridad en dicha dependencia municipal, no inició acciones legales contra la administración Bruera, la cual quedó investigada por la UFI 10 de Delitos Culposos de La Plata.
Tres años después de la explosión, el 8 de Junio de 2013, un hombre de 24 años que se desempeñaba como operario municipal, falleció al sufrir una descarga eléctrica mientras podaba un árbol con una motosierra.
El fallecido en este caso fue Eduardo Bermúdez, un joven de Villa Elisa, quien trabajaba en una cooperativa que prestaba servicios para la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad de La Plata, la cual el 20 de diciembre de 2012 había quedado en manos de Mariano Bruera por designación de su hermano, el intendente Pablo Bruera.
El operario, que estaba dentro de la plataforma elevadora del camión, “a una altura considerable cortando ramas de un árbol con una motosierra” cayó de gran altura dentro del habitáculo, según la propia versión oficial brindada en ese momento.
La investigación de la causa, que quedó caratulada como “averiguación de causales de muerte”, está a cargo de la fiscalía Nº 12 de Delitos Culposos de Alejandro Marchet, pero al día de hoy, nada se supo sobre acciones judiciales tendientes a conocer el grado de responsabilidad del Director de Espacios Verdes frente a la ausencia total de medidas de seguridad tendientes a cuidar al empleado municipal, de acuerdo a la Ley de Contrato de Trabajo.camion_accidente_a
En otro hecho trágico que conmocionó a la Secretaría de Gestión Integral de Residuos y Mantenimiento Urbano el año pasado, un operario municipal que realizaba tareas de recolección residuos fue aplastado -el pasado 28 de junio- por un camión mientras realizaba tareas de limpieza en diagonal 685 entre 116 y 117.
El joven, que fue víctima del trágico accidente, debió ser trasladado de urgencia al Hospital San Martín, después de haber sido triturado por el camión municipal dependiente del servicio 72 horas que coordina el hermano menor del intendente Bruera, y si bien la noticia tomó carácter público, la gran mayoría de los medios silenció la tragedia que una vez más rodeaba al hermano del intendente.
El 11 de septiembre del año pasado también durante la poda de árboles, perdió la vida el trabajador municipal, Héctor Roldán (foto), quien cayó al vacío sin arnés de seguridad, ni indumentaria apropiada, cuando se encontraba en el cajón de poda, el cual presuntamente por su mal estado, se desprendió estando a 4 metros de altura.poda_cb_d
En ese momento, se le quitó el chaleco verde que caracteriza a los trabajadores municipales y con elementos del botiquín de primeros auxilios se le realizaron las primeras curaciones en la Delegación de City Bell, pero ante la gravedad del caso, se decidió llevarlo al Hospital San Roque de Gonnet, donde nada pudo hacerse para salvarle la vida. De toda esta peripecia, poco y nada se supo por el vozal mediático interpuesto por los grandes medios de comunicación en un claro interés por defender la gestión municipal.
Llamativamente –o no- el silencio volvió a imponerse ante esta nueva tragedia registrada hoy en Los Hornos, donde si bien fue público y notorio que el camión dependiente dela Municipalidad de La Plata fue el responsable directo de la muerte de Ladaiar Sayos, diversos medios de comunicación como el diario El Día y la Red 92, buscaron ocultar y esconder la culpa que pesaba nuevamente sobre la gestión Bruera, por no controlar el estado de los vehículos oficiales.

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