BAJO HONDO CHICO, LALELAY y EL TACURUZAL (Hipólito Ruiz y César Mendoza, enviados especiales) - El rostro de Miguel lo dice todo. La mirada baja, las manos partidas por la cadena que golpea la roldana del viejo pozo que cada vez tiene menos agua. “Y... hay que seguir nomás, chamigo”, le dice a NORTE mientras saca un balde de 20 litros de agua amarronada para beber, cocinar y también para los animales que tiene.
El pequeño productor tiene un predio de no más de 70 hectáreas, y perdió todo el sorgo por la sequía. “Y encima, se me helaron las verduras, o sea, estamos mal, y yo no fui a ningún corte de ruta así que no he de estar en ninguna lista ni de la señora Vukich ni de Federación Agraria, así que ese subsidio para nosotros los pobres no llega”, se anima a decir.
El frío de ayer desalentaba las lluvias, y aunque el pronóstico para hoy es que algunos chaparrones puedan caer, “acá si no llueve 150 o 200 milímetros, no hacemos nada porque las napas están muy bajas y nosotros no tenemos ni plata para comprar rollos ni alimento balanceado, mucho menos para comprar agua”. El Lote 45 está ubicado a unos 25 kilómetros al sureste de Sáenz Peña.
La Colonia Lalelay está ubicada a unos 40 kilómetros al norte de Sáenz Peña, pero ya en el departamento Maipú. Roberto Iñiguez cuida un lote de 50 hectáreas. “Las vacas están débiles por falta de pastos y porque se cansan de caminar en caravana, todos los días, para tomar agua en una aguada que está de aquí a una legua más o menos”, dice apuntando hacia el oeste. Alli, a 5 kilómetros está una laguna que hasta enero del año de este año, estaba llena de agua.
“Acá no se puede más, yo le dije al Roberto que vayamos pa’ el pueblo, si ni agua no hay, encima el frio seco todos los chicos están enfermos de tos”, acota Daniela, la mujer del campesino.
El último registro de lluvia en la zona data de diciembre de 2012, “cuando cayó un buen chaparrón de unos 50 milímetros”, dice.
El Tacuruzal, sobre la ruta provincial 9, es una población en su mayoría indígena, pero con fuerte presencia de criollos que arrendaron campos en la zona para cría de ganado, con muy poca actividad agrícola.
Darío Mendoza, un puestero de la zona, le contó a NORTE que “estamos muy castigados por la sequía” y que falta forraje además de agua. “Ni maíz tenemos para las gallinas”, sentenció.
En toda la franja norte aledaña a El Tacuruzal, ubicada al norte de El Palmar, la falta de lluvias genera serios trastornos, dado que el agua para consumo humano comienza a traer inconvenientes en las familias que viven en los diferentes lotes.
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