La crisis del agua continúa en esta parte de la provincia. Solo se registraron lloviznas que marcaron cerca de 10 milímetros en cuatro días, algo que para nada soluciona los problemas existentes.
El sector agrícola viene sufriendo ya pérdidas en cultivos implantados como de trigo y girasol, mientras que los campos secos no pueden ser trabajados para pensar en futuras siembras, fundamentalmente de algodón que la actividad primaria que mueve la economía de la región.
La falta de agua se siente en el campo.
También la ganadería se ve seriamente afectada por la falta de agua, lo que provoca inconvenientes ya que el productor pecuario debe realizar movimientos de traslado de la hacienda para mantenerla y hasta acarreo del líquido elemento de largas distancias, lo que implica gastos y por ende pérdida de rentabilidad.
En la ciudad no es menos complicada la situación, donde el padecimiento de la gente por la falta de agua para suplir las necesidades básicas se hace sentir fuertemente. Los reservorios están totalmente secos por lo que no aportan nada a la red de agua potable como lo hicieron en algún momento y lo que llega por las cañerías no alcanza para abastecer a toda la población.
Lluvias importantes serían en parte la solución a los problemas que se presentan, pero nuevamente las esperanzas volvieron a frustrarse y la gente sigue esperando que en los próximos días pueda llegar el agua bendita.
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