Para muchos, caminar ayer por la Plaza San Martín fue regresar a un pasado que mejor olvidar. Otros, los más jóvenes, quizá se sorprendieron al pasar ante la gran carpa blanca emplazada frente a la Gobernación bonaerense, similar a aquella otra que hace 21 años, en pleno menemismo, se montó para reclamar mejoras en la siempre castigada educación.
Para muchos, caminar ayer por la Plaza San Martín fue regresar a un pasado que mejor olvidar. Otros, los más jóvenes, quizá se sorprendieron al pasar ante la gran carpa blanca emplazada frente a la Gobernación bonaerense, similar a aquella otra que hace 21 años, en pleno menemismo, se montó para reclamar mejoras en la siempre castigada educación.
Pero la de ayer expuso falencias acaso más graves y que permean a todo un sistema. “Esta carpa expresa el rechazo a las políticas de ajuste. El próximo 5 de abril vamos a hacer un fuerte paro y movilización”, confirmaron bajo el toldo los dirigentes de gremios docentes, estatales, judiciales y médicos. Bastó ese anuncio para que la Provincia se decidiera a convocar a los docentes a una nueva negociación, que no ocurrirá hasta un día antes de la medida de fuerza: el miércoles 4.
Con distintos reclamos, coincidieron en un destinatario: la gobernadora María Eugenia Vidal, a la que le pidieron que escuche y que no le ponga “techo” a la paritaria si quiere evitar la parálisis en el territorio más rico del país.
Es que la Provincia insiste en atar las negociaciones salariales al 15% de inflación interanual proyectado por el Gobierno y sin cláusula gatillo. Mientras que en los primeros meses del año el índice fluctúa en torno al 26% y hasta el Banco Central reconoce que la meta oficial será imposible de alcanzar. Pero la crisis no es solo salarial. Por eso ayer, las pancartas y los cantos apuntaron al desfinanciamiento del Instituto de Previsión Social de la Provincia (IPS). “No nos roben”, se quejó un grupo de jubilados e insitieron: “Estamos defendiendo nuestra caja jubilatoria, porque han puesto en marcha una política de desfinanciamiento”.
También, se puso el alerta sobre el IOMA, la obra social más importante del sector público bonaerense, víctima de una corrupción que todavía parece enquistada, mientras se acumulan pagos atrasados a los prestadores con el perjuicio que ello provoca a sus miles de afiliados.
Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras y atendiendo a esa metáfora, la carpa se nutrió de fotos de aulas y galerías en estado calamitoso, imágenes de comida en mal estado o cocinas de comedor dañadas, como ilustración de la falta de infraestructura que asola a las escuelas. En el mismo sentido, el testimonio fotográfico agregó las guardias de hospitales corroídas y sin ningún tipo de mantenimiento.
“Para la Gobernadora, los alumnos son números que entran o salen de una planilla, por eso se cierran los bachilleratos de adultos, las escuelas rurales, los cursos”, criticaron los docentes, y citaron los casos de alumnos que requieren de asistencia temporaria “porque las condiciones de infraestructura hacen imposible que los chicos asistan a clases en horario completo”.
Vidal también tendrá que escuchar a los médicos, parte de un sistema sanitario en el que, como se denunció, “faltan trabajadores para atender, insumos, y los primeros perjudicados son los que se atienden en esos hospitales”. Los bajos salarios, se explicó, generan “puestos vacantes, con guardias descubiertas, demoras inadmisibles, servicios cerrados, semicerrados y en vías de cerrarse”.
En una Provincia que se paraliza, aparecen también los trabajadores del Astillero Río Santiago, que con la construcción de barcos y barcazas para surcar las profundidades del mar supo ser líder en Latinoamérica, pero hoy está destinado a desaparecer, víctima de una política que ve en la producción un gasto y no una inversión.
En una semana complicada, el paro también sobrevuela los bancos
Junto al ajetreo y el ruido que ayer rodeó a la carpa blanca, hubo quienes intentaron hacerse de dinero en los cajeros automáticos o enfrentaron largas colas en los bancos. Es que hoy, producto del feriado extra largo, será la última jornada bancaria antes del próximo martes. Sin embargo, la fecha de retorno a la actividad todavía está en duda, puesto que la Asociación Bancaria evalúa un paro y movilización para el martes 3. De concretarse esa medida de fuerza, sumarían seis las jornadas sin bancos.
Ya el lunes y ayer el caos se sintió en las sucursales financieras, donde los trabajadores realizaron asambleas entre las 13 y las 15, lo que redundó en un horario de atención acotado. Esta medida continuará hoy.
Como los demás sectores en conflicto, los bancarios reclaman una oferta salarial que le gane a la inflación.
¿Qué grandeza se puede construir si se destruye el Astillero, sin escuelas, hospitales, ni bancos? ¿Qué garantías de futuro nos quedan con un IOMA e IPS desfinanciados?
Las preguntas interpelan a la Gobernadora, que deberá escuchar lo que hoy se grita dentro de esa carpa blanca montada en el centro de nuestra ciudad, pero también atender a quienes se indignan y sufren en silencio. Aquellos a los que no les ha quedado ánimo ni para la huelga.

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