La situación preocupa a los profesionales. La ingesta de alcohol a temprana edad está en la punta de la pirámide de adicciones en los menores de 14 años seguido por el consumo de marihuana e inhalantes.
Dicen los expertos que los niños llaman la atención y piden ayuda como pueden, en general sin palabras que lo expliquen claramente. Pero el mensaje —la señal, el síntoma— asoma irremediablemente. Si un chico sufre alguna forma de violencia o abandono, si desconoce autoridades, si le faltan nutrientes alimentarios y/o emocionales, si no choca sus impulsos contra límites que lo encuadren, si no puede entregarse a la conducción y protección de un adulto, los problemas se instalan desde temprano: uno de ellos, el consumo de alcohol que según los profesionales de la salud encabeza la lista de adicciones en menores de 14 años – la misma es la puerta de ingreso a otro tipo de adicciones – seguida por el consumo de marihuana y la inhalación de pegamentos.
Soledad, desintegración familiar, decadencia de la función parental, deserción escolar, falta de límites son algunas de las causas que se esconden detrás de una noticia que obliga a reflexionar: datos oficiales y de fundaciones que atienden a jóvenes en riesgo social coinciden en que bajó la edad de inicio y creció el consumo de drogas legales (alcohol y pegamentos) e ilegales (marihuana y cocaína) en los menores de 14 años y advierten que las conductas que anticipan un riesgo de futuras adicciones se multiplican en todos los sectores sociales.
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