Sensor para detectar el cáncer

(Adolfo R. Gorosito, 2015) - He leído un informe titulado “Nacimiento de un genio”. Se trata de Jack Andraka, estadounidense de solamente 16 años de edad, estudiante de Secundaria, a quien en su país consideran auténtico genio. Inventó un sensor que detecta el cáncer en cinco minutos y en etapas tempranas (“Detectar a tiempo”). 

Jack perdió a un ser querido por cáncer de páncreas. Comenzó a investigar, preguntar a científicos, estudiar textos específicos, y descubrió un sensor que cuesta solamente tres centavos de dólar. Los laboratorios se negaron a apoyarlo porque el descubrimiento derribaría a la millonaria industria que se ha formado en torno al cáncer y su tratamiento. Sin embargo el joven Jack Andraka se siente apoyado por el aval universitario. 

Se ha convertido en una esperanza de mayor bienestar para la humanidad. Sin embargo para los laboratorios sería el fin de un negocio de proporciones gigantescas. Ese descubrimiento puede cambiar la vida de muchísimas personas, pero también es una amenaza para la industria farmacéutica, que recauda millones por ser parte de la formidable red científica mundial que busca formas de alivio o curación.

Explica el informe que el descubrimiento consiste simplemente en un sensor de papel que cuesta 3 centavos de dólar, y puede detectar en cinco minutos tres tipos de cáncer: depáncreas, de ovario y de pulmón. Lo más asombroso es que resulta 26.000 veces más barato y 168 veces más rápido. Este método es 400 veces más sensible que los actuales y no es invasivo. Pero - informe que ha tomado estado público - no es fácil de aplicar en el estado actual de las cosas. 

De 200 solicitudes que Jack Andraka envió a los laboratorios, todos se negaron a continuar con las investigaciones sobre el tema, Finalmente logró que la Universidad Jhons Hopkins ayudara a su desarrollo. Obviamente este descubrimiento afecta a la millonaria industria del cáncer. Recién está en etapa de tramitación de patentes, y es algo que puede demorar varios años. 

El día que se apruebe resultará una revolución para la ciencia médica. Recordé otro caso parecido, pero en el ámbito de la veterinaria, y ojalá no se repita con la búsqueda de Jack Andraka. Hace de esto aproximadamente 30 años, un vecino chavense mantuvo contacto con cierto productor agropecuario del oeste provincial, quien probaba con éxito elementos accesibles, componía un remedio que echaba en los bebederos, para prevenir y “curar” la fiebre aftosa en vacunos. El experimentador rural fue presionado y su iniciativa se extinguió. Gracias a la acción conjunta de científicos, organismos oficiales, entidades representativas y productores, la fiebre aftosa ha sido superada en nuestro país. Pero aquella experiencia demostró la fuerza increíble de los intereses mercantiles, opuestos a propósitos de ciencia y de producción en sus diversas acepciones.

 

Comentá la nota