Muy conmovedor el discurso de la mujer que fue adjudicada con una vivienda. Entre la emoción por el techo propio y el momento tan importante para su familia, también expresó las largas esperas, las amargas luchas que padecemos algunos formoseños para obtener una adjudicación.
Como eternos aspirantes, muchos, desde el silencio del techo alquilado y prestado, rogaron al primer mandatario que comience a incluir a todos en los planes de viviendas o en los proyectos de provincia que menciona.
A algunos les cuesta mucho, y siguen en el interminable plantón; mientras que otros, obtuvieron la adjudicación en el barrio "Evita" en cuestión de minutos: en lo que dura un llamado telefónico, una cita amorosa o como demostración de generosidad hacia ciertas personas, que no necesitan acaparar las viviendas que otros seguimos clamando. En cuanto a los elogios hacia el "señor administrador" del IPV está más que claro que fue un cumplido obligado, del que rápidamente las personas salen al recibir la casa. Es más fácil acceder a una audiencia con un primer ministro de la comunidad europea, que con el "sensible" y "estratégico" ingeniero y su incoherente secretario.
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