La Cámara alta analizará el proyecto de creación del Fondo de Emergencia Salarial que viene con media sanción de Diputados. El texto no convence al PJ, que tiene mayoría, por lo cual se esperan cambios en lo que refiere al financiamiento de la partida especial, es decir, en lugar de avalar el cobro de Ingresos Brutos -como quiere el oficialismo- la decisión es que los recursos salgan de una moratoria, un endeudamiento y un ajuste en los gastos presupuestarios.
El otro elemento político a tener en cuenta durante la jornada es que las modificaciones que realizará el bloque peronista (que responde al reutemanismo y obeidismo) serían inmediatamente discutidas por la Cámara baja, para no perder tiempo y dar respuestas, en virtud de la presión de los gremios y de la misma ciudadanía, que desde hace tres semanas no puede utilizar ninguno de los servicios del Estado.
En ese caso se dará un ping-pong legislativo de resolución incierta, porque Diputados podrá ratificar su iniciativa por simple mayoría y devolverá el texto a Senadores, que seguramente hará lo mismo con su proyecto, entonces llegará el último paso parlamentario para la discusión de una ley: el cuerpo de origen donde comenzó a debatirse el tema -en esta oportunidad la Cámara baja-, deberá contar con los dos tercios de los votos de los legisladores presentes para sancionar de manera definitiva su iniciativa y si no consigue ese número se aprobará lo de senadores.
Frente a esa posibilidad, todas las miradas se posan sobre los diputados del kirchnerista Frente para la Victoria que en un primer momento compartían el trazo grueso del proyecto del oficialismo -ya que tenían uno de similares características- pero luego decidieron retirar el apoyo y negar cualquier tipo de entendimiento porque el socialismo votó a nivel nacional en contra del pliego de Mercedes Marcó del Pont como titular del Banco Central y de los DNU para pagar los vencimiento de la deuda externa, entre otras cosas.
En ese contexto, fuentes binneristas dejaron traslucir que algunas de esas decisiones partidarias no eran compartidas, estrategia que tenía por finalidad seducir al kirchnerismo santafesino antes de que el Fondo de Emergencia Salarial sancionado sea el que elaboraron los diputados y senadores del reutemanismo y obeidismo; pero ayer en el Congreso de la Nación el PS volvió a ratificar su negativa a aceptar los decretos de necesidad y urgencia para pagar la deuda, lo cual demuestra una posición orgánica.
Agua y aceite
El senador obeidista Rubén Pirola dijo que es pertinente "separar la necesidad de una mejora salarial en el sector público" del "aumento de la presión fiscal de la provincia". Ese punto de vista es compartido por todos sus colegas de bloque y se sustenta en que el proyecto del oficialismo plantea cobrar el uno por ciento de Ingresos Brutos a las industrias con una facturación anual superior a los 30 millones de pesos y a la producción oleaginosa (girasol y cereales) con facturación mayor a los 10 millones de pesos, además del 2,5 por ciento a las constructoras que el año pasado facturaron más de dos millones de pesos.
Con ese grueso de recursos, más otros provenientes de un régimen de regularización tributaria y una reingeniería en la utilización de distintas cuentas oficiales, el gobierno quiere formar el Fondo de Emergencia Salarial que ya tiene media sanción. Sin embargo, para Pirola esa iniciativa esconde "una mala gestión y administración de los recursos" por parte del Poder Ejecutivo y por eso ahora "se busca la solución más fácil y sencilla que es, en el marco de una inseguridad jurídica, aumentarle los impuestos a todos los santafesinos".
La propuesta del PJ disidente en Santa Fe parte de la base de que "es posible un Fondo de Emergencia Salarial sin aumentar impuestos" porque el presupuesto de la provincia fue subestimado y este año habrá un alto nivel de inflación y de crecimiento económico que impactará positivamente en la recaudación propia. Lo mismo, según explicaron, ocurrirá con los recursos coparticipables que envíe la Nación.
También en el proyecto del reutemanismo-obeidismo se contemplan las partidas de refuerzo contenidas en presupuesto para las previsiones salariales, los recursos de una moratoria y la afectación de los créditos presupuestarios que se obtengan de una economía en los gastos de funcionamiento e inversión de la administración provincial, entre otras cosas.
Por último, el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti, manifestó que no tiene "una carta guardada en la manga" para que se apruebe el proyecto de consenso que elaboraron legisladores del Frente Progresista, Cívico y Social y peronistas del movimiento obrero (Silvia De Césaris -dirigente de UPCN- y Alberto Cejas -titular de la CGT-), por lo que dejó una dura definición respecto de los posicionamientos políticos del reutemanismo y el obeidismo: "Siempre hemos dicho que en la provincia se nos han puesto palos en la rueda, ahora son troncos".(Uno)




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