Dirigio a nuestra diario misiva para aclarar nota publicada en el dia de ayer.
( Textual): En un mundo donde parece que todo vale, donde la palabra se pone en duda, donde todo se iguala para abajo, quiero hacer una defensa a la actividad política como la expresión máxima de la entrega en pos del bien común y siento la obligación de aclarar información errónea sobre nuestra actividad como servidora de todos ustedes.
Como primera medida, quiero contarles que 12 (doce) empleados del listado difundido son agentes de planta permanente del Honorable Senado de la Nación, los que pueden ser adscriptos por cualquier senador. Esto implica que no le generan un gasto mayor al Estado argentino ni son empleados de esta Senadora. Si no prestaran servicio en mi oficina lo harían en cualquier otra dependencia del Senado, pues son empleados públicos de este poder.
Como pertenezco a siete comisiones y trabajamos intensamente -pues es el compromiso que asumimos con ustedes- , los mismos son de gran aporte. Algunos de ellos son empleados del Senado desde hace muchos años. A modo de ejemplo:
Gilda Gladys Rivas, Silvia Graciela Molina y Claudio Fernando Carboni ingresaron en el año 1984. Augusto Ernesto Battig ingresó en el año 1994, Pablo Amador, en el 2009, entre otros.
Del listado de 12 empleados en planta permanente todos fueron nombrados con anterioridad a que yo asumiera como senadora, circunstancia que los invito a corroborar en la página del Senado, ya que esta información es pública, pues el Senado de la Nación tiene un sistema de transparencia, por lo que todos nuestros datos son públicos.
Por otro lado, los senadores tenemos la misma cantidad de dinero asignada para efectuar nombramientos y cada uno distribuye ese monto fijo en sueldos. Por lo tanto, quienes tenemos más asesores para poder cumplir con nuestra tarea no generamos un gasto mayor, sino el mismo que el resto de los senadores. El valor agregado con el que cuento es el de tener un equipo de profesionales dispuesto a realizar una tarea de una inmensa importancia para los argentinos, cobrando un magro sueldo. Estas son las mismas personas que, además de trabajar elaborando proyectos de ley para mejorar la calidad de vida de los argentinos, redactan los escritos para detener los aumentos ilegales de cuotas en los barrios construidos por el IPV, me dieron los argumentos legales para detener la instalación ilegal de la estación transformadora en Barrio Sur y participaron en la elaboración del programa “Corrupción Cero”, entre tantas otras cosas. Por cierto, en las versiones que circulan por las redes sociales omitieron decir que mi equipo está nominado para recibir una mención en el Senado por ser uno de los seis que más trabajan en la cámara.
Esto me lleva a otra falsedad que considero oportuno aclarar: aunque quisiera que todos los trabajadores del país cobraran un sueldo de $40.000 o más, ya que la inflación hace que nuestro dinero cada vez valga menos, ninguno de mis asesores está ni cerca de cobrar semejante cifra. Por el contrario, me llena de angustia saber que cobran un monto sustancialmente por debajo de esa cifra.
Pongo los recibos de sueldo a disposición. Quienes quieran verlos pueden hacerlo los lunes por la mañana en Corrientes 380. La mentira se combate con la verdad, cara a cara con la gente, y esa es la única forma que conozco de hacer política.
Quiero aclarar también que mi esposo se llama Luis Pérez Ascárate. Se dedica a la agricultura y su madre es dueña de un colegio que fundó hace 50 años con su hermana. Mis hijos, Elías, Domingo y Victoria son estudiantes de abogacía y ciencias económicas. Ninguno de ellos trabaja conmigo ni en ninguna oficina pública, pues no considero que ese tipo de conductas sean éticas.
El camino hacia el 2015 estará plagado de situaciones de este tipo. Hemos tocado el corazón de la corrupción en Tucumán y quienes llevaron la dignidad y las esperanzas de los tucumanos al barro querrán llevarnos a ese mismo terreno, porque es el único que conocen. La forma de que los corruptos no vuelvan a ganarnos a los honestos es que no caigamos en la tentación de creer sus mentiras. Siempre he sido honesta con ustedes y jamás dejaré de serlo.
Senadora Nacional:Silvia Elias de Perez

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