La Cámara Alta sufrió una quita del 25% en sus partidas mensuales. Hay atrasos de entre tres y cuatro meses en el pago de los contratos y recortes en los insumos.
El regalito que el personal de Protocolo dejaba en cada una de las bancas de los legisladores se hizo un clásico en las sesiones, pero ahora se acabó.
En realidad el recorte presupuestario -que afectó el 25% de la ejecución mensual, unos $500 mil- ocasionado problemas más serios que la falta de los bombones con frase, como por ejemplo, el retraso de entre tres y cuatro meses en el pago de los contratos de locación de servicio, falta de insumos y papalería en los bloques y una deuda de varios meses con la fotocopiadora de la Cámara.
El vicegobernador Cristian Racconto admitió el recorte pero remarcó que "fue una decisión unilateral del Poder Ejecutivo que nos bloqueó la posibilidad de imputar partidas presupuestarias" a través del SIDICO, el sistema de información contable del Poder Ejecutivo. El recorte no es reciente, se concretó a principios de este año, pero se está haciendo notorio ahora que los recursos presupuestados para el año se están exintiguiendo.
El vice no adjudicó directamente la acción del Ejecutivo a una represalia política hacia él (entre otras cosas, por haber denunciado espionaje y por su pase al Peronismo Federal). "No será si será contra mí, pero lo que sí sé es que perjudica a todos los empleados
"La ejecución venía perfecta y prudente, podríamos haber terminado el año sin problemas", se lamentó Mariano Godoy Lemos el secretario Legislativo de la Cámara y aliado político del vice.
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