En el día en el cual cumpliría 53 años de vida, se homenajeó a José Luis Cabezasmediante actos organizados en todo el país por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRa). En La Plata, el epicentro fue el monolito de plaza San Martín que recuerda al fotoperiodista asesinado en 1997. Allí se congregaron representantes de gremios, colegas, redactores y miembros de la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, ADULP y asociación Miguel Bru.
En diálogo con REALPOLITIK Eva Cabrera, integrante de la comisión directiva de ARGRa, contó que la idea surgió en el marco de la aparición de Horacio Braga, uno de los asesinos confesos de Cabezas, en el Concejo Deliberante. “Esto significa que goza de libertad; de hecho de los asesinos de Cabezas no hay ninguno preso.Prellezo tiene prisión domiciliaria por problemas de salud pero eso no le impide cruzar la facultad de Derecho; Braga sabemos que es abogado -nos lo hemos cruzado en la ciudad-, y terminó con este hecho”.
En varios de los puntos en los cuales se realizaron los actos se sembró un árbol, en representación de aquella planta que la mujer de José Luis le regaló a su amigoGillermo Cantón cuando decidió dejar Capital Federal tras la muerte de su marido y padre de su hija Candela, que en el momento de su muerte tenía tan solo cinco meses.
“Hablamos de sembrar memoria porque no queremos que nadie se olvide, que la memoria es una construcción colectiva, y es una forma de no olvidarnos de nuestros compañero José Luis Cabezas que fue asesinado de la manera más brutal, prendido fuego, hace 17 años y hoy cumpliría 53 años.
Desde la Asociación de Reporteros Gráficos hace 17 años que acompañamos a la familia y exigimos cárcel efectiva para los culpables”, expresó Cabrera; y agregó que “su asesinato fue un aviso para todos nosotros, que muchas veces contamos las realidades que vamos viendo y fotografiando”.
LA LECTURA
En primer lugar se leyó un documento firmado por la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, en la cual se exige “basta de impunidad, cárcel efectiva a los responsables” de la muerte de Cabezas.
Luego, se dio lectura a una carta titulada “El árbol de José Luis” escrita por Guillermo Cantón en la cual expresa, de alguna manera, el motivo de los actos que se realizaron baja la consigna “Sembrar memoria”.
A continuación, el escrito completa:
“Cuando Cristina dejó el departamento donde habían compartido los sueños con José Luis, me dejó, en custodia, el único árbol que tenían. Una maceta chiquita con un árbol tímido que apenas había visto el sol.
Y acá lo tengo, al lado de la parrilla. El árbol creció, está sano, ya lo cambiamos a una maceta más grande y nos acompaña en todos los asados.
Pero hace unos días, cuando escuche a colegas y amigos discutir sobre el derecho, o no, que tienen los asesinos confesos de José Luis a compartir con nosotros la libertad, en ese momento sentí que algo no estaba bien. En algo me equivoqué, no cuidé bien de ese árbol.
Esos miserables nunca serán libres, andarán sueltos por ahí, irán a la universidad y serán abogados, pero están presos de sus conciencias. Y siempre habrá alguno de nosotros para recordarlo.
Lo que no podemos hacer, es olvidarnos por qué lo mataron a José Luis, por quéBraga lo roció con nafta, y aún vivo, lo prendió fuego. Pretendían asustarnos, que enfoquemos para otro lado. Que no hagamos nuestro trabajo.
Lo mataron porque la foto fue tapa de una revista, porque se hizo pública junto a mucha información que echaba luz sobre una parte oscura y corrupta del estado.José Luis fue el mensajero perfecto, pero no era nada personal, era contra todos nosotros, los reporteros gráficos, los periodistas.
Jamás olvidaremos a José Luis, pero cuidado, no nos olvidemos de los asesinos, no nos olvidemos de lo que pretendían, no esa banda de sicarios, si no los que pagaron por el crimen.
Nuestro trabajo muchas veces molesta, y mucho. Nosotros somos los que tenemos que fotografiar las mentiras, los engaños, las promesas incumplidas, las trampas del poder y los poderosos.
¿Quién lo hará si no?. Mirando el árbol de José Luis en su maceta pensé, no ha echado raíz suficiente aún, tendría que haberlo plantado en tierra.
Estamos a tiempo, tengamos el valor que tuvo José Luis y que su memoria no pierda sentido”.
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