En el cierre del último panel, Carlos Alderete, Julio Piumato y Hugo Yasky resaltaron la situación laboral de los trabajadores. Por su parte, los obispos llamaron al diálogo.
El último fin de semana se desarrolló en Mar del Plata la XX Jornada de Pastoral Social organizado por la Conferencia Episcopal Argentina en la que se cuestionaron los números de la pobreza en la Argentina. Asimismo, la falta de trabajo que pone en jaque a distintas familias del país no fue la excepción y los exponentes presentes en el último debate analizaron el panorama.
Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, Julio Piumato, de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, y Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores, fueron los protagonistas del último panel denominado “Diálogo y compromiso para construir un modelo inclusivo y sustentable”, donde pusieron en discusión el actual sistema de producción.
El dirigente de la CCC aseguró que "el capitalismo destruye empleos y coloca a las empresas en inferioridad", por lo cual resulta “imprescindible un plan donde la base sea la declaración de la emergencia alimentaria”. Asimismo, Piumato cuestionó “la situación dramática de los trabajadores y la continuidad de políticas nacionales en contra del empleo que han empeorado las variables socioeconómicas”.
En la misma sintonía, Yasky renovó su pedido por la unidad de los trabajadores, tras lo cual resaltó la necesidad de la integridad en una sola central sindical. "Necesitamos refundar el contrato social con una amplia convocatoria a trabajadores, movimientos sociales, empresarios, pymes, los pequeños productores, los consejos universitarios, la iglesia, las diversas comunidades y los pueblos originarios para definir un rumbo y políticas para pensar una Argentina que pueda resurgir de los escombros”, sostuvo.
En este sentido, desde la Comisión Episcopal de Pastoral Social resaltaron que "el valor del trabajo es clave para cualquier proyecto de ecología integral, para el desarrollo de toda persona, de una economía de comunión, y de la promoción y dignidad de todos y muy especialmente de los más pobres". "Hemos comprendido que no alcanza relacionar al trabajo sólo con el capital, sino también y fundamentalmente con la persona, su dignidad y su desarrollo y esto no debería ser un objetivo declamado sino una realidad deseada, buscada y vivida por todos y para todos.
"Todas las afirmaciones que surgieron ponen de manifiesto que la cuestión del trabajo es urgente y no solo para alcanzar el salario mínimo vital y móvil, que ya en sí mismo es un asunto de justicia, sino además porque el trabajo de todas y de todos es fundamental para estructurar la vida y el desarrollo integral de cada persona, de la familia, y de la Patria", agregaron.
Para finalizar, pidieron por la colaboración de todos los actores socialespara comprometerse "en un diálogo responsable y creativo, pensando fundamentalmente en el bien común de la Patria, donde no dejemos de poner los mejores esfuerzos personales e institucionales para revertir esta difícil situación social de presente y de futuro en la que nos encontramos".


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