El párroco de la Sagrada Familia, Alberto Barros destacó en el programa "La mañana de Radio A", que la Semana Santa es "lo más importante de la fe para el cristiano, porque la Iglesia invita a volver al centro de nuestra fe, es contemplar a Jesús en momentos fundamentales de su vida, que es su pasión, muerte y resurrección, donde afirmamos y decimos por la fe que en ese momento es donde Dios nos revela la profundidad de su amor".
Recordando la experiencia de Jesús dijo que "no hay amor más grande que dar la vida, la Cruz es eso, más allá del dolor la cruz es la expresión más absoluta, fiel y gratuita del amor de Dios por la Humanidad, la entrega absoluta de Dios por todos, es la gran fiesta del amor y perdón de Dios y contemplando esa experiencia se nos
Padre Alberto Barros
invita a dar una respuesta, cómo respondo yo a este amor de Dios que se manifiesta de una manera tan fuerte en este Jesús que muere y da la vida y que resucita para invitarnos a una vida nueva a todo, en síntesis, la Semana Santa es ese desafío, poder gozar, disfrutar la experiencia del amor de Dios, sentirnos profundamente perdonados y a través de un examen de conciencia preguntarme cómo debo responder yo a ese amor corrigiendo lo que en mí no es amor, qué se contradice con el amor como mi soberbia, envidia, avaricia, indiferencia frente al hermano que sufre y cómo responder incrementando en mi vida la capacidad de amar y perdonar, y un fuerte compromiso para nuestra vida todos los días.
Francisco despertó la fe
El ex párroco de la Catedral de Posadas cree que la elección del Papa Francisco "ha suscitado un fervor mayor, hay mucha gente que se está acercando a la iglesia a revitalizar su fe, y en estos días el Papa nos invitó a vivir una semana muy especial".
Planteó que tras este fervor "también puede estar el peligro, y recordando lo que dijo Francisco que quiere una iglesia pobre para los pobres, que bueno que esta Semana Santa nos invita a todos a preguntarnos si en verdad queremos una Iglesia más pobre, sencilla, austera más al servicio de los pobres y discapacitados, es una gran oportunidad para volver a la experiencia de perdonar y el amor de Dios", insistió el padre Alberto.

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