La forma de juego del equipo canalla, muy similar a la del torneo pasado, es el argumento más sólido. El salto de calidad lo deben dar los refuerzos, especialmente los que lleguen en la ofensiva.
La falta de refuerzos en cantidad obligó a Russo a probar con lo que tenía. Es que sólo Alejandro Donatti se calzó la pilcha en todos los amistosos. No obstante, hay un episodio puntual que hace a la cuestión. Cuando terminó el torneo de la B Nacional el técnico pidió por la renovación de Caranta, Peppino, Encina, Lagos y Toledo, además de señalar que le interesaba que continúen Valentini y Méndez. O sea, de aquel equipo campeón en la segunda categoría del fútbol argentino hoy hay ocho futbolistas. Y esa base es lo que le permitió al equipo entregar respuestas a lo pretendido por el DT. Fue más evidente el sábado contra Fénix.
Antes de eso hubo un intento de aceitar nuevamente la forma de juego. No resultó del todo complejo. La solvencia en defensa llegó (Donatti no tardó en acomodarse), el mediocampo (prácticamente el mismo que en el torneo de la B Nacional) se acomodó, y la presión y el ritmo fueron claramente en aumento. Es obvio que el talón de Aquiles está en la ofensiva. Russo probó con Lagos, Coniglio y Acuña como acompañantes de Medina. En tres de los cuatro partidos el equipo convirtió, pero quedó claro que falta.
Central goza hoy de buena salud en lo relacionado a la idea y el convencimiento. Pero el salto de calidad se espera. Debe aparecer. Se espera que lo aporten aquellos futbolistas que faltan llegar. Por lo pronto, se cuenta con la base y a partir de eso se debe edificar.
Berra y Acevedo, dos que están bien conceptuados
Russo todavía sigue buscando un marcador central, aunque en ese puesto confía mucho en lo que puedan aportar Tomás Berra y Lucas Acevedo (viene de Tiro Federal). Sabe que cualquiera de ellos necesita algunos partidos para acomodarse, pero el entrenador siente que se trata de dos grandes proyectos.
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