En seis meses, 110 mendocinos realizaron el cambio de género en su DNI

En seis meses, 110 mendocinos realizaron el cambio de género en su DNI
La Ley de Identidad de Género entró en vigencia en junio de este año. Según datos del Registro Civil, a la fecha, el cambio lo realizaron 97 hombres y 13 mujeres.
Hace unos días se conoció la noticia de que una oficial de la Policía de Mendoza hizo efectivo su cambio de género y se convirtió en el primer caso registrado dentro de alguna Fuerza de Seguridad. Su nueva identidad fue gracias a que, en junio de este año, entró en vigencia la Ley N° 26.743 de Identidad de Género. Pero esta no es la única experiencia: a la fecha, 110 personas realizaron el mismo trámite en Mendoza.

Según datos brindados por Olga Videla, titular del Registro Civil de la provincia, la mayoría de los que se acercan a las oficinas de Centro de Documentación Rápida (CDR) para ejercer su derecho son varones.

Del total de los mendocinos que realizaron el cambio de género, 97 son hombres y 13 mujeres. "Para hacerlo, sólo es necesario llevar la partida de nacimiento y el DNI", explicó Videla y agregó que el trámite puede concretarse en cualquiera de las 116 oficinas de CDR de Mendoza.

En primera persona

Aunque se avanza progresivamente en el país y en la provincia en materia de derechos igualitarios, animarse no es fácil. Prueba de esto es la historia de Verónica Jazmín Pérez, de 27 años, que nació dentro de un cuerpo de hombre pero siempre supo que era una mujer. Tras varias situaciones complejas que debió atravesar para concretar la identidad con la que sueña desde los 8 años, finalmente su nuevo documento está a punto de llegar a sus manos.

"Cuando era chiquita me di cuenta, nunca quise jugar a la pelota. Prefería quedarme hablando con las chicas y sostenerles la campera", comenzó a explicar la transexual.

Divertida y respetuosa, así se define Verónica. Con una historia de vida que estuvo salpicada por difíciles experiencias, la joven relató que, hasta hace poco, sólo tenía el DNI que le entregaron a sus padres cuando nació, ya que nunca la llevaron para realizar el trámite de actualización. Ahora, y con 27 años, finalmente su documentación tendrá su nueva identidad y cerrará definitivamente una etapa.

"Sufrí mucho de pequeña. Me daba miedo ir a la escuela, tenía que padecer el ataque de mis compañeros, que me insultaban y me golpeaban. No podía ni ir al baño, los recreos eran una pesadilla", contó.

La joven relató que nunca se animó a contarles a sus papás lo que pasaba cuando el timbre de entrada sonaba en la escuela Dr. Victoriano Montes, de Godoy Cruz. Pero Verónica tendría una prueba más difícil aún: revelarles a sus padres la verdad. Tenía casi 17 años cuando decidió sentarse con ellos y confesar que aunque por fuera se veía como un hombre, en su interior, la realidad era completamente opuesta.

"Tuve mucho miedo. Primero pensé que me iban a pegar, pero lo cierto es que mis padres nunca me pusieron una mano encima, jamás, y eso me tranquilizaba. Les conté la verdad, ellos se miraron, vi que mi mamá derramaba una lágrima y, a partir de allí, fue sólo aceptación", contó. Y agregó: "Incluso creo que mi familia la pasó peor que yo. Varias veces mis hermanos se pelearon y discutieron con los vecinos que me decían cosas o que hablaban mal de mi, siempre me apoyaron".

Sus padres y sus tres hermanos ya lo sabían, faltaba que el resto de lo familia lo supiera y Verónica tendría su oportunidad: la Navidad. Faltaban pocos días para el 24 de diciembre y será la ocasión para que los parientes que aún no lo sabían conocieran cómo se sentía realmente.

"Iba a ser la primera vez que me iba a sentar a la mesa con toda la familia vestida de mujer. No quería salir de mi habitación. Mi mamá iba y venía pidiéndome que saliera a saludar y no podía hacerlo. Entonces me dio valor y salí agarrada de su brazo. Todos se dieron vuelta a mirar y se callaron al instante. Me puse nerviosa y, justo en ese momento, mi papá se levantaba a correrme la silla para que me sentara: me sentí aliviada. No se dijo una sola palabra al respecto luego de eso", relató la joven.

Verónica fue varias veces a intentar obtener su documento, lo cierto es que algunas malas experiencias que vivió en el proceso la hicieron desistir muchas veces.

Pero ahora está a punto de conseguirlo y eso ya es un sueño cumplido, pero ya tiene otros: "Tengo ganas de cambiar de trabajo, tener uno bueno que me permita mantener a mis papás, que no les falte nada, ahora me toca a mi estar con ellos", expresó.

"No veo mi vida en las calles. Incluso trato de evitarlo todo lo que pueda. Hasta hace muy poco cuidé a una señora discapacitada durante dos años por lo que dejé de salir, estaba bien. Desafortunadamente, falleció y bueno a buscar de nuevo. Quiero trabajar como recepcionista o algo relacionado con la computación, hice un curso de informática y me encanta", dijo.

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