Seis años de cárcel por balear a la salida del baile

Seis años de cárcel por balear a la salida del baile
“Mamasi” fue condenado por dejar inválido a un nene de 13 años y herir a otros dos en 2011, después de un recital de La Banda de Carlitos.

“Dicen que no hay trabajo, que la crisis nos va a matar...”, empieza la letra de la canción “Cumbia de LBC” de La Banda de Carlitos, que usan para presentarse en internet “Los Mala Junta”, la barra de adolescentes que integraba Axel Abrigo (15) y que en la madrugada del 24 de julio del 2011 fue emboscada por “Los Contrapiso”, una patota integrada por Jonathan “Mamasi” Reverte (21), quien el viernes fue condenado a seis años y medio de prisión por la Cámara 2ª del Crimen.

Pero el golpe mortal no vino por “la crisis”. O sí. Fue la bala de una 9 milímetros la que penetró a Axel y le mutiló la duramadre, la membrana que recubre la médula. Tampoco lo mató, fue una bala la que lo dejó inválido para siempre tras la salida del baile de Sociedad Belgrano.

Por ese hecho y otros dos más, ocurridos entre mayo y julio de 2011, “Mamasi” fue juzgado por el tribunal unipersonal a cargo de Eduardo Valdéz en un juicio abreviado y condenado por lesiones graves y gravísimas contra los miembros de las bandas antagónicas a la que Reverte integraba.

Axel es el noveno de 12 hermanos. Su madre se alejó del hogar y se fue a vivir a Saladillo. Su padre no estaba en casa. Entonces, quedó al cuidado de sus hermanos, apenas unos años más grandes que él. A los 13 años su “crisis” lo acercó a la “Mala Junta”.

Batalla. Hace dos años atrás, en mayo, Mamasi” disparó e hirió a dos. Volvió a disparar en julio, confinando a una cama y un respirador artificial a Axel.

El adolescente, que hoy tiene 15, escapó ese año de un instituto de menores en Río Cuarto y volvió a acercarse a la banda sin saber que, por Facebook, ya venían prometiéndose balas con “Los Contrapiso”.

Habían pactado la salida del baile: “Perros dejen de ladrar” y “son todos pisa coco”, era el tenor de la pelea verbal y virtual intercambiada en las redes sociales, YouTube, Facebook y Metroflog que prepararon el terreno para la batalla real.

Terminó el baile a las 5. Axel y sus amigos empezaron a salir del club por el portón de la avenida Alem y afuera, al menos dos integrantes de la banda rival, Hernán “ChuKi” Casas y “Mamasi”, los esperaban con armas. Casas tenía un pistolón o una escopeta recortada, dijeron los testigos; “Mamasi”, la 9 milímetros. También hubo trompadas y piedras y las fuentes de la investigación dijeron que hubo armas en los dos grupos.

“A la salida de los bailes era común que estas bandas tuvieran armas guardadas en casas de amigos, en contenedores o en algunos árboles”, dijo el fiscal Marcelo Hidalgo.

Axel recibió el balazo en la zona cervical a la altura de la nuca, su hermano de 12 años estaba junto a él y fue quien primero lo socorrió cuando las patotas se dispersaban en distintas direcciones.

Precisamente, su hermano menor (que hoy tiene 14) y otro más de 13, según el testimonio de su tía Delicia, se juntan con las mismas personas y salen a los mismos lugares que frecuentaba Axel.

Delicia y Luis se convirtieron en los cuidadores de Axel y batallaron para que su sobrino fuera trasladado a una habitación de su casa de Guiñazú con toda la complejidad.

Del baile a una cama. En diciembre de 2012, la Justicia concedió la guarda de Axel a sus tíos, Delicia López y Luis Abrigo.

Desde aquel recital fatal el adolescente pasó por distintos hospitales hasta llegar a la casa de sus tíos en Guiñazú.

Su pieza es prácticamente una sala de hospital: cama ortopédica, respirador artificial, descartables. Axel, para vivir, necesita kinesioterapia motora a diario; kinesioterapia respiratoria tres veces por día y cuidados permanentes.

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