Con un escenario mas que propicio para el caldo de la oposición, Edgar Amieva Saravia, coronel retirado del ejercito argentino y vecino del Gobernador en el "recontrafino Principado" del Durazno, llegó para ponerle el pecho a las demandas ciudadanas. Tal como ordena el reglamento. Llegó y se sabe que lo estaban esperando.
La compleja y casi inaccesible interna del oficialismo de Villa Mercedes avivó su fuego frente a los reclamos de instituciones intermedias que señalaron a la Intendente Blanca Pereyra por se escaso aporte en el tema. Para mas, en la reunión que mantuvieron comerciantes de la ciudad con la Jefatura de la Unidad Regional Segunda, el panorama descrito por los uniformados dejó sin aliento- ni esperanzas de solución- a los representantes de la Cámara de Comercio, quienes fueron con los tapones de punta y poco menos terminan solidarizándose con los policías.
En medio de este panorama el Ministro llegó a la ciudad y sobrevino la pregunta trágica del periodista cuestionando la falta de recursos en materia de Seguridad cuando la Provincia organiza carnavales y temporadas teatrales.
Ministro - Mire, el Gobernador sabe todo. El Gobernador es el Gobernador, él es el Patrón, sabrá por que hace las cosas como las hace.
La definición dada por el funcionario fue obvia aunque contundente. En resúmen, no fue éste el Ministro el que otorgó cerca de treinta millones de pesos para la organización del Carnaval Carioca. Fue el Gobernador, no el Ministro de Seguridad, quien dictó la medida. Después vino lo del "patrón" y mas luego la catarata de reacciones.
La "des-bocada" existencial y medio atolondrada del Ministro, es, seguro, consecuencia de su inexistente cintura política. Los "daños colaterales" que provocaron tales declaraciones amenazan con sacar del eje central la discusión sobre los problemas de seguridad que aquejan San Luis para dejar paso a disquisiciones sociológicas acerca del San Luis Feudal que tiene Patrón. Algunos parece que recién se sientan a ver esta novela que va por el capitulo 27. Si esto termina de suceder, el Ministro desbocado será ratificado más que despedido, tal como están pidiendo al unísono, oficialistas y opositores.
Sin embargo en los altos niveles del Poder de San Luis que, obvio, está cada vez mas lejos de la Casa de Gobierno, lo del funcionario es un síntoma que viene preocupando desde hace rato. La falta de compromiso, la inexperiencia, que en ocasiones parece ignorancia supina, tanto como el traqueteo sentimental- casi a tiempo completo- que se observa en los mentideros de la burocracia gubernamental, muestran un virus que corroe la Administración que lidera Alberto Rodríguez Saa.
Una fuente de lugar permanente en la mesa de Los Peñitos - donde permanece el Gobernador el mayor tiempo que está en la Provincia - consultada, confirmó que el Gobernador no duerme tranquilo con el plantel de funcionarios que cuidan su sueño: " en la administración están desorientados y trabajan a media máquina, asustados y cómodos con los sueldazos que cobran. En lo político, la mayoría parecen punteros opositores…", resumió.
Lo interesante, y destacable de la declaración del Ministro de Seguridad, entonces, quizás pueda encontrarse no en que el Gobernador- El Patrón- "manda", puesto que esto es obvio y hasta los chicos de la primaria lo conocen. La verdad revelada es que cada vez son menos en el propio oficialismo, quienes se quieren hacer cargo de este "estilo" de Gobierno en el que algunos opinan, se canjean comparsas por patrulleros o vedettes por ambulancias.
El desdibujamiento del tramado burocrático está marcando el ritmo de una administración sostenida por dos o tres ministros y alguna reunión de gabinete, muy de vez en cuando. La irrupción de las Sociedades con participación estatal mayoritaria con sus gerentes, reemplazaron por su disposición de recursos y agilidad administrativa, cualquier acción de la Administración Central mas o menos digna. La mayoría de los Ministros de Rodríguez Saa o son jóvenes, muy jóvenes, con poca experiencia en la burocracia, o permanecen silentes perdidos en acciones que convencen a pocos. Y cuando acontece algún infortunio "nadie fue" como en el caso de los trabajadores del Plan de Inclusión Social que fueron llevados a limpiar una casa del Plan habitacional del Gobierno que terminaba de ser adjudicada aparentemente a personas vinculadas al Gobierno.
Nadie fue o peor, fue el Alberto, como dejó sentado la nueva doctrina del Ministro de Seguridad.

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