Seguridad: el mensaje es la realidad

Seguridad: el mensaje es la realidad

Las sospechas acerca de la existencia de un pase de facturas o mensajes mafiosos a traves de los distintos episodios delictivos sufridos por una fiscal y una familiar del intendente, en donde mencionaron a un funcionario político también vinculado con la seguridad, crecen regadas por versiones que inundan el aire radial y la mente de muchos tresarroyenses.

Pero, a la luz de los hechos que sufren los vecinos de Tres Arroyos, ¿es posible suponer que existe una organización criminal que golpea a los representantes institucionales de combatir el delito para dejarles un mensaje?

Si tratamos de ser razonables, la reflexión que prevalece lamentablemente nos lleva a preguntarnos: ¿para qué?

¿Acaso el Magrath funcionario ha conseguido logros en materia de seguridad que hoy le generen preocupación a los criminales, al punto tal de organizarse y dejarle un mensaje mafioso después de asaltar a la tía del intendente?

Si miramos el tanteador de este partido contra la inseguridad, no es difícil comprender que, hasta el momento, el vecino pierde por goleada y el delincuente no necesita un esquema delictivo tan complejo (como fue entrar al departamento interno de Ofelia Sánchez, reducirla, etc.) para advertir a los responsables de velar por la seguridad, sobre la necesidad de, por ejemplo, un freno ante tanta presión de la policía o la Justicia.

Mientras tanto, tras el caso del robo en la casa de la fiscal Verónica Vidal, que también nos conmueve por el daño que le hicieron a su marido, es acompañada la reflexión anterior, pero con un tono más moderado por parte de la representante del Ministerio Público.

Vidal, desde siempre autoidentificada con sus víctimas y comprometida en el arresto de todo tipo de sospechosos, al igual que sus colegas, hoy termina viendo de manera repetida cómo su trabajo se cae ante el predominio de fallos garantistas que liberan delincuentes a horas de ser arrestados. Con esa realidad, ¿es viable suponer que alguien necesite sacarlos del medio?

¿Por los viejos tiempos?

La respuesta del secretario de Seguridad municipal, Ricardo Magrath, ante la consulta realizada oportunamente por La Voz del Pueblo tras el asalto a la tía del intendente en su domicilio, donde su apellido fue garabateado en una pared, tiene una mezcla de ego e historia innegable. Hace 15 años, cuando comenzaba la etapa más crítica de la inseguridad en la historia de Tres Arroyos, el ex comisario olavarriense llegaba a la policía de este distrito y empezaba una vertiginosa carrera contra el delito.

Primero como jefe de Caballería y luego como titular de la entonces Comisaría Primera, le puso el cuerpo durante los cinco años siguientes a esa lucha. Impuso un estilo y fue frenado por el mismo fiscal que hoy, por las vueltas de la vida, tiene que investigar el supuesto "mensaje" dejado en la casa de doña Ofelia Sánchez, además de una eventual denuncia suya, si es que Magrath logra juntar las pruebas necesarias para realizar la declaración penal que, apenas conocido el hecho, dijo que iba a hacer.

"Hay una intencionalidad doble de ver si pueden tratar de ensuciar o que la gente piense mal de mi persona o del intendente para salpicar en un año político", dijo el funcionario municipal al ser consultado sobre la "teoría del mensaje", la cual nació públicamente con esa inscripción en una pared, pero además tuvo un condimento extra al filtrarse (desde una fuente policial) otro comentario entre delincuentes durante un hecho delictivo anterior donde también lo habrían mencionado.

Ni uno ni otro

Tres Arroyos está muy lejos de tener un Elliot Ness (el legendario jefe policial de Chicago que acorraló a Al Capone en los años de la "ley seca") y la sociedad delictiva local aparece muy cómoda con su realidad como para ponerse a organizar una represalia al estilo Pablo Escobar (el jefe narco colombiano que, a sangre y fuego, no permitía que ningún funcionario avance sobre sus intereses).

Hoy por hoy, la inseguridad parece no tener una respuesta concreta y efectiva por parte del Estado, aunque su accionar, por ahora, en Tres Arroyos se limita a robos calificados (algunos cargados de violencia) y escruches. Afortunadamente, estamos lejos del flagelo que acosa a grandes centros urbanos del interior del país, como los narcos de Rosario, donde ya han intentado matar a un juez y varios fiscales viven amenazados.

Si bien el robo en la casa de la fiscal Verónica Vidal, cuya función específica es la de investigar y esclarecer los hechos delictivos que preocupan a toda la sociedad, ya es el segundo caso que se comete en esa dirección y, a pesar de que a través de sus propias declaraciones no surge la mínima duda que fue un hecho "al voleo", el mensaje termina llegando, pero al parecer sin intenciones de ser redactado por sus responsables.

Porque cada palabra de un mensaje se escribe cada día. De esta manera, en la oración de esta semana, el lunes, se conformó una "mesa de trabajo" en la Municipalidad, con la participación de menos de diez vecinos, fiscales, concejales, algunos políticos de la oposición y miembros del Ejecutivo local con el repetido compromiso de trabajar "en forma mancomunada". El jueves, un jubilado fue reducido a golpes, atado y despojado de dinero en su propia casa mientras miraba fútbol por televisión. El viernes, además del robo a la fiscal, un comerciante es asaltado por tres delincuentes armados en su propio local y, unos días antes, un mecánico y su esposa fueron golpeados por la misma cantidad de ladrones para robarles el producto de una venta realizada horas antes.

Con esos hechos recientes, se escribieron las últimas frases de un único y nefasto mensaje acerca de la inseguridad en Tres Arroyos, donde la realidad alcanza para dejar claro y sin vueltas, quienes se benefician con este sistema, aparentemente sin la necesidad imperiosa de sacar del medio a nadie que les complique el próspero desarrollo de sus actividades delictivas.

 

Comentá la nota