Seguridad en los hospitales: una responsabilidad de todos

Seguridad en los hospitales: una responsabilidad de todos

Los establecimientos de salud cuentan con la presencia de cuidadores hospitalarios y el refuerzo de la Policía para contener las situaciones de violencia que, según las autoridades, en ocasiones se generan desde las mismas instituciones.

Los episodios de inseguridad y violencia, las discusiones entre personal y pacientes y la tensión con la que conviven los médicos de guardia a diario, son algunos de los factores que han exigido a los hospitales de la Región el aumento de la seguridad tanto puertas adentro como en los accesos y zonas de tránsito. 

Qué perspectiva tienen y qué recaudos han tomado las autoridades para contrarrestar una problemática compleja que involucra al conjunto de la sociedad. 

Ingeniero Budge. En el hospital materno infantil Oscar Alende han ampliado la protección policial recientemente, a raíz de dos hechos puntuales ocurridos hace unas semanas.

En dialogo con Info Región, el director de la institución, Fabián Calzeta, comentó que la medida se implementó “a partir de un suceso en el que una enfermera fue agredida por el familiar de un paciente y otro en el que un miembro del personal del hospital fue asaltado en la esquina del edificio”.

Acto seguido, Calzeta coordinó una reunión con el Municipio de Lomas de Zamora y en conjunto abordaron la situación. “Se dispuso la incorporación de efectivos policiales dentro del establecimiento, en el horario nocturno de 20 a 8”, indicó. Además, la actuación del personal del Centro de Patrulla Urbana (CPU), que cubría los fines de semana, fue extendida a “todos los días de la semana las 24 horas”. Además, el Alende recibió un dispositivo de botón antipánico y tres radios HT (handies). 

Adrogué. En cuanto al hospital Lucio Melendez, la directora Carolina Roca expresó que cuentan con “cuidadores del hospital y policía adicional, que está hace mucho tiempo”.

El refuerzo en la seguridad no se debió, en este caso, a un episodio en particular, sino a que “todos los días hay situaciones de violencia, como el maltrato o cruces de malas palabras”, manifestó. En referencia a esto, agregó: “El hospital es una institución pública donde continuamente entra y sale gente, dejamos entrar y atendemos a todo el mundo”.

Lanús. Por el lado del Hospital Evita, su director, Carlos Franco, destacó que han tenido “un notable refuerzo policial” y actualmente cuentan con “policía permanente en el ingreso al hospital y personal que hace rondas”.

A su vez, Franco señaló que “fuera de lo que es el horario de visita del hospital y los horarios de actividad de consultorio, también se cerró el circuito de acceso al hospital de manera tal que en horas de guardia hay un solo lugar por el cual se ingresa”.

Avellaneda. La secretaria gremial de CICOP y médica del hospital Fiorito, María Teresa Sosa, comentó que en los últimos meses “las situaciones no han sobrepasado los gritos e insultos en la guardia”. Sin embargo, aclaró que no quieren a “la policía dentro la guardia”, ya que están en contra de la “militarización de los hospitales”. Para Sosa, la Policía “debe tener un fin preventivo y nada más”.

Un tema que concierne al personal y pacientes. Las autoridades de los hospitales, al hablar de la problemática, no pierden de vista la cuestión de la violencia institucional. Es decir, en muchos casos, el problema no viene de afuera solamente de afuera, sino que se potencia puertas adentro.

La directora del hospital Luisa Cravena de Gandulfo de Lomas de Zamora, Nancy Gaute, remarcó que, además del refuerzo de la seguridad durante los fines de semana, trabajan en la “concientización del personal”. “Uno a veces, y sin querer, genera violencia hacia fuera, en la falta de dialogo, más que nada”, explicó.

A raíz de eso, las autoridades decidieron implementar el “triage”, una modalidad de atención al paciente en la que “a penas ingresa un paciente, un enfermero lo atiende y le realiza una evaluación preliminar”. “Con eso, el paciente se siente atendido y cuidado”, añadió Gaute.

En referencia a la violencia institucional, el director del Evita explicó la situación del hospital: “Acá trabajan 1600 personas y algún porcentaje, que a mi estimar es ínfimo, puede ser que genere situaciones de violencia. Por eso, nos reunimos todos los días para mejorar esa cuestión”, precisó. 

“Los problemas que se generando son por violencia institucional más que por violencia externa”, apuntó Sosa, desde el Fiorito. “La gente se enoja porque no consigue turno, porque no tienen fechas para operarse, porque no anda el tomógrafo y todas esas cuestiones”, detalló.

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