La segunda fue la vencida: otro ajuste de cuentas

La segunda fue la vencida: otro ajuste de cuentas
Lo asesinaron a quemarropa en el pasillo de su casa. El miércoles lo habían baleado con su pareja en un confuso episodio.
Hace cuatro días Carlos Peralta fue protagonista de una noticia tras haber sido baleado junto a su novia por no entregar el perro que paseaban. El silencio que mantuvo con la mujer –que permanece internada en el Hospital Regional- fue clave para que la investigación no avanzara. Su nombre vuelve a aparecer en las crónicas porque lo hallaron sin vida en el pasillo de su casa con cuatro balazos.

Según confirmaron fuentes de la investigación a 0223, Peralta abrió la puerta de su casa –un PH en San Lorenzo entre Chile y Uruguay- cerca de las 2 de la madrugada y entonces se escucharon cinco disparos. El primero no lo tocó, el segundo impactó en el brazo y los otros tres le dieron en el pecho por lo que cayó sin vida en el pasillo que comunicaba las dos viviendas del lugar.

Personal de Policía Científica realizó diferentes pericias en la vivienda bajo las órdenes del fiscal Paulo Cubas y estableció que no existían faltantes y que todo se encontraba en perfecto estado y ordenado, por lo que se descartó cualquier hipótesis de robo.

El llamado de un vecino al 911 permitió hallar el cuerpo y comprobar que se trataba de la misma persona que había sido atacada a balazos junto a su mujer días atrás por negarse a entregar un ejemplar de setter irlandés que paseaban.

Ese hecho en el que fueron heridos en una de sus piernas no pudo esclarecerse por la falta de datos que pudo o quiso dar la pareja. Este desenlace confirma las dudas que tenían los investigadores con relación a la versión que habían dado las víctimas en la denuncia.

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