Los hechos cometidos por delincuentes que circulan en moto no paran de crecer y preocupan. Las zonas centro y centro-oeste de la ciudad son las más afectadas. Las mujeres, las víctimas preferidas.
El dato fue suministrado por el subdirector José Domingo Naigual, en base a las estadísticas que maneja el departamento de Desarrollo Tecnológico.
El comisario inspector añadió que el número implica un incremento que ronda el 30 por ciento en relación con semestre anterior.
Reconoció que los delitos a manos de “motochorros” proliferan por la inmediatez con que logran su propósito. “A razón de un minuto el hecho está consumado”, evaluó el subdirector de Seguridad.
También cuenta en estos casos la rapidez para alejarse del lugar. Según el comisario, cuando la víctima sale del shock y pide auxilio, ya pasaron entre tres y cuatro minutos, tiempo más que suficiente para que el o los autores se pierdan de vista.
Por eso advirtió que la capacidad de respuesta que tiene la Policía en estos casos es difícil, lo que explica en parte que la cantidad de hechos esclarecidos bajo esta modalidad sea escasa.
Naigual consideró, además, que las víctimas por lo general son sorprendidas y no tienen tiempo de reaccionar ni de identificar a sus victimarios. Es decir, es escasa o imprecisa la información que pueden aportar para dar con los delincuentes.
Añadió la oferta sustancial que existe en el rubro motocicletas, y que se traduce en un incremento exponencial del parque en esta ciudad, sumado a la época del año, como otro factor que se tiene presente.
¿Cómo operan?
Aunque el conductor de la moto suele contar con la complicidad del acompañante, ahora la Policía también observa que opera solo; y no sólo en el radio céntrico de esta ciudad, sino que en toda la ciudad. Tampoco hay preferencia de horario. Un punto crítico es la zona de la Anónima, mencionó Naigual.
Para lograr la impunidad del hecho, cubren sus rostros con los cascos de seguridad y se movilizan en motos robadas.
Algunos exhiben armas de fuego para amedrentar a sus víctimas. Por lo general residen en Neuquén y son adolescentes y jóvenes de entre 17 y 24 años.
Las mujeres constituyen el blanco elegido en los casos de arrebato de cartera. También atacan a jóvenes (varones) para robarles el celular, la bicicleta o la moto en la que se movilizan, y otras pertenencias. La franja etárea más vulnerable va de los 17 a los años 22 años.
Naigual cree que la cifra negra en delitos de este tipo es baja, porque si no es la víctima la que denuncia, suele pasar que denuncia un tercero solidarizado con la situación, que llama a la Policía.
“Nos preocupa, y por eso tenemos especial atención sobre quienes circulan en motos por la ciudad”, indicó el comisario.
Además de hacer prevención con grupos de patrulleros motorizados, se trabaja sobre la posible conformación de una banda ligada al mercado negro de las motos. Este delito, aclaró Naigual, no se aborda de forma individual.
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