La frase pertenece al titular de Seguridad Vial, Walter Mena, quien volvió a criticar “la falta de respeto absoluto por las normas viales” e hizo hincapié en que los riojanos “conocen todas las normas, pero no las respetan”.
Desde la Agencia Nacional de Seguridad Vial, su representante provincial, Walter Menna, consideró que la solución al flagelo de los siniestros de tránsito y sus consecuencias está en la aplicación de la ley “con el máximo rigor”.
Más allá de la diferencia entre los números oficiales y los arrojados por estadísticas paralelas, lo cierto es que en La Rioja, los siniestros de tránsito con víctimas fatales no han dejado de crecer en el último lustro. Tras conocerse la estadística de la asociación civil “Luchemos por la Vida”, autoridades provinciales negaron que las muertes por siniestros de tránsito en La Rioja hayan ascendido a 109, en 2012.
Hasta ahora, el registro oficial habla de 94 fallecimientos por esta causa en la provincia. “No quiere decir, de modo alguno, que estemos conformes con los resultados”, atajó Walter Menna, representante local ante la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y secretario administrativo del Consejo Federal de Seguridad Vial.
En los últimos tiempos, las lesiones producidas en siniestros de tránsito se han convertido en la principal causa de muerte por razones externas en personas jóvenes, según un informe del Ministerio de Salud de la Nación, difundido el año pasado y elaborado con datos aportados por todas las provincias. Justamente, la franja etaria más afectada en La Rioja es la que va de los 15 a los 35 años, según indicó Menna,
Si bien las consecuencias fatales son las que más golpean en la opinión pública, no son las únicas. “Poco y nada se habla de aquellas personas que han quedado discapacitadas”, indicó Menna.
Más allá de los números, Menna admitió que el problema se agravó en los últimos años en La Rioja, pero señaló que también el crecimiento poblacional se ha incrementado, dejando entrever que ambas variables están relacionadas. Al respecto, explicó que el aumento demográfico determinó la expansión de la urbe y que “eso conlleva que el tiempo de exposición del que transita por la vía pública, sea mayor también”. Y aunque el crecimiento poblacional y urbanístico es innegable, “seguimos conduciendo como si La Rioja fuera un pueblo”, expresó Menna.
RAÍCES DE UN FLAGELO
El crecimiento demográfico no justifica, por sí mismo, el incremento de los siniestros de tránsito. Para Menna, el problema radica en la falta de conciencia vial. Pese a las campañas preventivas que inundan los medios de comunicación y los controles vehiculares, los siniestros se siguen sucediendo sin tregua. “Existe una falta de respeto absoluto por las normas viales”, asegura Menna y hace hincapié en que los riojanos “conocen las normas, pero no las respetan”.
Así, el irrespeto por las leyes que regulan el tránsito sería la base de este flagelo. Contribuye a esto, según Menna, la falta de rigor de los Juzgados municipales, ya que, muchas veces, el infractor tiene algún conocido en la institución y logra salvarse de la multa.
De este modo, Menna consideró que el problema de la anomia tiene una única solución. “Lamentablemente, aplicando con el máximo rigor la ley”, manifestó.
Pero la responsabilidad no es sólo de la Justicia. “Es un compromiso absolutamente de todos”, expresó el funcionario. Y aunque parezca un slogan, la única manera de revertir el problema es que cada uno de los actores sociales se haga cargo de su parte. Y los peatones o conductores ocupan un papel estelar en esta historia.
LA MOTO COLECTIVO
Motocicletas cargadas al tope con niños pequeños, familias enteras que se movilizan en dos ruedas. Esta, la “moto colectivo”, como la definió Walter Menna, se ha convertido en una postal de nuestra ciudad. Para el representante local ante la Agencia Nacional de Seguridad Vial, esto “está demostrando otra realidad latente, que es la falta de un servicio de transporte público, acorde a las necesidades” de la gente.
Es notoria la infracción a las normas viales de quienes ocupan estas “motos colectivos”. La sobrecarga de pasajeros y las posiciones temerarias en que viajan, sumado muchas veces, a la falta de casco de alguno o todos los ocupantes, evidencian la afirmación. Paradójicamente, según indicó Menna, no se registran tantos siniestros protagonizados por estas “motos colectivos”. Para el funcionario, la explicación está en que el conductor se vuelve más prudente al transitar, ya que, a sus espaldas lleva, literalmente, a su familia.
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