Según la UNSa las vibraciones de la torre San Francisco no son peligrosas

Un estudio del Laboratorio de Estructuras de la Universidad Nacional de Salta concluyó que las magnitudes de las vibraciones registradas en el campanario de la Iglesia San Francisco se encuentran por debajo de los límites recomendados en la literatura para edificios de valor patrimonial.
El documento técnico describe todo el procedimiento para la medición de las vibraciones en diferentes días y horarios, mediante la colocación de sensores en distintos niveles del campanario y también a nivel del terreno en la dirección perpendicular a la del tránsito de vehículos.

En su introducción el trabajo, que cita una extensa bibliografía técnica, señala que el problema de las vibraciones producidas por el tráfico sobre edificios históricos tiene características comunes en distintas ciudades del mundo , atribuibles al aumento de la cantidad de autos en circulación, el deterioro de las calzadas en los centros históricos y la concentración de las rutas de transporte público en las calles adyacentes,

"En general puede considerarse que las vibraciones producidas por el tráfico vehicular no representa un peligro inmediato para los edificios, pero en función del gran número de repeticiones que las caracteriza, con el correr del tiempo , pueden contribuir a procesos de deterioro iniciados por otras causas.

Distingue luego dos formas en las que el tráfico puede inducir vibraciones en los edificios y menciona a las vibraciones propagadas por el aire, denominadas simplemente ruido y a las propagadas por el suelo.

A esta última las describe como producida por fuerzas dinámicas generadas por la interacción entre las ruedas de los vehículos y las irregularidades en la superficie de la calzada, que a diferencia del ruido pueden producir daño en las edificaciones. Ambas tienen características y efectos diferentes, pero existe una correlación en la forma que son percibidas.

Hay más quejas por los ruidos, peor la preocupación m{as recurrente es la posibilidad de que las vibraciones puedan producir daños en las viviendas.

La conclusión añade que” si bien las vibraciones registradas en los puntos a nivel de terreno más próximos a la calle tampoco alcanzan límites para edificios históricos, la magnitud supera el umbral de percepción humana; si bien las vibraciones están dentro de los límites aceptables para edificios de valor patrimonial, eso puede variar con el tiempo y es recomendable hacer evaluaciones periódicas”.

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