Con una prolongada demora se reanudó este martes el juicio oral y público por la “Masacre de Margarita Belén”
Cerca del mediodía de este martes, a las 11.45 exactamente, se reanudó el juicio oral y público que se sigue en el Tribunal Oral Federal Criminal contra 8 ex militares y un ex policía por “homicidio agravado” y “desaparición de personas” en la causa conocida como “Masacre de Margarita Belén”. Con una importante demora de más de tres horas, tres testigos programados y un intervalo a las 13.40, la jornada se prolongó más que de costumbre.
La audiencia se inició al momento de encontrarse presentes todas las partes; momento en que la presidente del Tribunal Gladis Yunes notificó a las mismas sobre la admisión al pedido de testimonio del padre Elvio Brisaboa. Se desprende de los relatos de ex detenidos que el mismo era el encargado de oficiar las misas en la Alcaidía a los presos políticos durante la última dictadura militar y que en algunas situaciones se convertía en “cómplice” de éstos con una actitud crítica y opositora al régimen.
La declaración del padre Brisaboa se torna clave por ser una de las últimas personas que mantuvo contacto con las víctimas del episodio ocurrido el 13 de diciembre de 1976. Sin embargo, su testimonio será tomado en la ciudad de Rosario ya que su salud no le permite trasladarse. Por lo tanto, la Fiscalía, querella y defensa deberán presentar el pliego de sus interrogatorios antes del 11 de agosto; día en que el padre brindará su relato en el Colegio Salesiano San José de Rosario.
María Graciela de la Rosa fue la segunda testigo de la fecha. Actualmente reside en Buenos Aires ya que se desempeña como diputada nacional por la provincia de Formosa en el bloque Frente para la Victoria (PJ). Tiene 55 años y cuenta con el título de Licenciada en Economía. Este martes, acompañada por su hijo Juan Pablo (fue engendrado con una de las víctimas de la “Masacre” y nació durante su cautiverio), retrocedió más de 30 años en su memoria para dar a conocer “su verdad” de los hechos.
Sacudiendo sus recuerdos desde su detención junto a su novio Patricio Blas Tierno, el 15 de mayo de 1976, hasta que logró su libertad en octubre de 1977, De la Rosa rememora solo dos ocasiones en que volvió a verlo tras su detención. Según su testimonio, la primera vez fue en la Brigada de Investigaciones. “Lo trajeron y tiraron frente mío, casi inconsciente, todo golpeado y herido, había perdido mucho peso y sus tobillos y muñecas estaban en carne viva producto de las torturas”, dijo Graciela.
La segunda vez, según relató, fue cuando ella ya había sido trasladada a la Alcaidía y pudo verlo a los lejos desde una ventana. Luego, sabría del destino de su compañero por intermedio de sus padres que la visitaron en la cárcel de Devoto los primeros días de enero, tras los sucesos ocurridos en Margarita Belén donde había muerto el padre de su hijo. “Mi mamá me contó que Patricio estaba muerto y ellos habían acompañado a Raúl e Irma Tierno en la búsqueda de su hijo”, recordó.
Graciela reprodujo lo que en aquel momento su madre le había contado y entre esos detalles surgió que el obispo Agustín Marosi reconoció ante los padres de Patricio que a los presos que habían trasladado los habían matado contradiciendo la versión oficial del supuesto enfrentamiento en un intento de fuga. Asimismo, De la Rosa comentó sobre una charla que tuvo el padre de Patricio Blas Tierno (víctima) con el coronel Jorge Alcides Larrategui; quien le habría dicho que aunque no podían acusarlo de ningún delito material era considerado un “ideólogo”.
EL RELATO DE NORITA
Por último, Graciela recordó un diálogo que mantuvo con otra detenida que había estado en la Brigada de Investigaciones con su compañero. Se trataba de la joven Nora Valladares que tenía 18 años al momento de ser detenida y brutalmente torturada, según los testimonios. Ella le había confesado que en septiembre de 1976 fue interrogado por la Comisión Nacional de Militares.
Los militares querían saber qué concepción tenía Montoneros de las Fuerzas Armadas y lo increparon a Patricio diciéndole que ellos eran el Ejército Argentino. Pero Tierno lejos de mantenerse callado, contestó a los militares que un Ejército era el de San Martín y otros próceres y no el que mataba argentinos. La respuesta de Patricio fue como su pasaporte a la condena ya que Nora relató que en ese mismo momento, los militares dijeron por lo bajo: “Estos a diciembre no llegan”.

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