Según Bejas, Tucumán ya está segunda en causas vinculadas a los derechos humanos

"Uno no puede ser el mismo después de haber analizado el horror", señaló el magistrado, recientemente confirmado en el despacho. El juez se mostró satisfecho por haber alcanzado, por unanimidad, la estabilidad en el cargo. "Esto no deja de ser un trabajo".
Raúl Daniel Bejas respira tranquilo. Sostiene que, como cualquier trabajador, de cualquier rama, estaba ansioso por lograr la estabilidad laboral. Por ese motivo, se muestra aliviado: el miércoles, el Senado de la Nación aprobó por unanimidad su pliego como juez federal Nº 1 de Tucumán, cargo que venía desempeñando, aunque de manera subrogante, desde 2007.

Desde que comenzó a actuar en ese despacho, se mostró apasionado por las causas relacionadas a los derechos humanos. Pero admite que estudiar y analizar los expedientes referidos a la actuación del último Gobierno militar en Tucumán lo afectó. "Uno no puede volver a ser la misma persona que era después de ver ese horror", sostuvo el magistrado.

-¿El hecho de haber sido elegido por unanimidad es un orgullo?

-Sí, es una satisfacción personal.

-Además de la estabilidad en el cargo, ¿qué cosas cambian con haber obtenido la titularidad del juzgado?

-La verdad es que la incertidumbre, mientras uno es juez subrogante, está; porque hasta que no se define uno no sabe qué puede pasar. La incertidumbre laboral está. En cuanto al trabajo, te diría que no cambia nada. Cuando asumí cambié de secretario, busqué el personal que creí más capacitado e hicimos junto a Mario Racedo (subroga el despacho Nº 2) concursos para nombrar al personal. Lo que sí hay, a nivel personal, una mayor tranquilidad en cuanto a la estabilidad, como cualquier persona en su trabajo. Esto no deja de ser un trabajo.

-Se abocó mucho a las causas de derechos humanos.

-Yo decía cuando asumí que mi compromiso era con la investigación en materia de derechos humanos, la protección de los ancianos y la lucha contra la droga, que ya se vislumbraba en Tucumán. Porque los derechos humanos no incluyen sólo los delitos de lesa humanidad, como mucha gente piensa. No obstante, en esa materia específica avanzamos muchísimo: se elevaron las causas a juicio, cuando no había ninguna en esa situación cuando asumí en 2007.

-¿En qué está trabajando hoy?

-En la megacausa que se identifica como "Arsenales II". (La compañía de Arsenales Miguel de Azcuénaga) fue el centro clandestino de detención más grande del Norte, por donde pasó mucha gente y mucha gente desapareció. Se están tomando declaraciones indagatorias a muchísimas personas y estoy próximo a resolver la situación procesal de los numerosos detenidos que hay: más de 20 que están imputados por homicidio, por violación o por desaparición forzada de personas. Algunos de ellos son civiles, pero la mayoría son militares de segundo rango.

-Los organismos de derechos humanos reiteraron el reclamo de celeridad.

-No lo recibí personalmente, el planteo fue a la Cámara Federal de Apelaciones, que tiene distintos tiempos procesales. Cuando asumí la Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado era un total desorden: las causas estaban paralizadas; me costó muchísimo ordenar. Es tal la cantidad de causas que estamos mandando a la Cámara por apelaciones que hay cierta demora. Pero entiendo que se están acelerando las resoluciones en materia de derechos humanos. Aun así, hay causas en el Tribunal Oral Federal que ya tienen fecha de tratamiento. "Arsenales I", por ejemplo, está elevada. Lo que ocurre es que algunos imputados fallecieron, otros fueron declarados incapaces o inhábiles para el juicio; y por eso, para evitar un dispendio jurisdiccional y un doble tratamiento, se hará un único juicio con "Arsenales II". De todas formas, Tucumán está segunda detrás de Buenos Aires en cantidad de procesados, de causas elevadas y de causas en proceso de investigación.

-¿Eso podría indicar la magnitud que alcanzaron los delitos de lesa humanidad en Tucumán?

-Yo lo dije, después de haber declarado que existió el genocidio en Tucumán, uno no puede volver a ser la misma persona después de haber analizado este horror.

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