Los secundarios tienen cada vez más sucursales

Los secundarios tienen cada vez más sucursales

Son anexos dos de cada 10 escuelas de Córdoba. En siete años, aumentaron un 47 por ciento, según un informe de la UEPC.

Cuando la familia se agranda, es muy común que uno de sus integrantes pida permiso a los padres para construir en el patio. O en el primer piso de la casa. De una manera similar, muchas escuelas cordobesas ven incrementada su demanda, en parte, por el crecimiento poblacional y la obligatoriedad de la secundaria.

La solución más recurrente en los últimos años fue la apertura de anexos. Es decir, “sucursales” de una escuela base, pero que funcionan en un lugar separado. 

Un informe del Instituto de Capacitación e Investigación de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) revela que los anexos aumentaron un 47 por ciento en los últimos años. Así, la cantidad de escuelas bajo esta modalidad pasó de 135 en 2003 a 199 en 2011, año de la última publicación difundida oficialmente.

Se trata del 21 por ciento del total de establecimientos. 

Especialistas indican que la apertura de anexos es buena señal de acceso a la educación. Posibilitan que habitantes de localidades distantes a los centros urbanos completen el ciclo educativo obligatorio. Pero advierten sobre las condiciones en las que se enseña. 

Los motivos. El salto de los anexos se explica en buena parte por el incremento de la matrícula en zonas rurales. Así, la cantidad de alumnos en colegios “de campo” creció un 40 por ciento en siete años (2003 a 2011). La oferta educativa estuvo resuelta principalmente por instituciones estatales. En el mismo período, la cantidad de escuelas estatales rurales creció un 3,5 por ciento. En cambio, las privadas bajaron un 24,3. 

“Los anexos son una buena solución en casos de alta dispersión geográfica. Para las divisiones que cuentan con pocos alumnos. En cambio, consideramos que no es una correcta opción cuando la matrícula es grande. Deben ser provisorios”, indicó Gonzalo Gutierrez, director del Instituto. 

El 75 por ciento de los anexos se encuentra en zona rural. En Río Seco, Ischilín, Marcos Juárez y Sobremonte, la ampliación de la demanda se dio exclusivamente a partir de anexos. 

“Pasa en los jardines. Pasa en la secundaria. Cuando existe una demanda educativa en una determinada región, la modalidad es abrir anexos a las escuelas ya existentes. Este mecanismo viene creciendo en los últimos años”, agregó Lucía Beltramino, otra de las autoras de la investigación.

Condiciones. Mejoras en el acceso a la educación obligatoria. Lupa en las condiciones de enseñanza. Así podría resumirse “los pros y contras” que encuentra la UEPC. 

Los docentes están sobrecargados, advierten. Los anexos no cuentan con equipo directivo propio. Y la flexibilidad es otra de sus características: “Un día están. Y otro día pueden no estar”, agrega la especialista Mariana Tosolini. 

Delia Provinciali, secretaria de Educación de Córdoba, calificó de “positiva” la apertura de los anexos. Significa que más chicos tienen la oportunidad histórica de estudiar: “Eso no quita que vayamos desanexando cuando la matrícula cobra un número importante. Y cuando la institución adquiere identidad propia”. 

“Reconocemos que el director y secretario de la escuela base puede llegar a tener más tareas que cumplir. Pero no existe precarización laboral. Todos los docentes se encuentran en blanco”, agregó. La funcionaria informó que en los últimos dos años se desanexaron 12 escuelas.

199 Es la cantidad de anexos que funcionaban en 2011. El 21 por ciento del total de establecimientos educativos.

102% En la ciudad, la cantidad de anexos públicos aumentó un 102 por ciento en siete años.

No son de aquí, ni son de allá

El Ipem 190 Pedro Carande Carro Anexo funciona en el centro de Malagueño. Cada vez que hay que hacer un trámite, los papeles “se pegan un viaje”. Como todo anexo, no tiene directora. O sea que es preciso irse a Villa Carlos Paz, donde funciona la escuela madre, para que sus directivos lo firmen. Y de ahí partir hasta la ciudad de Córdoba, donde funciona la inspección. 

La secundaria tiene orientación en informática. Pero recién esta semana llegó la conexión a internet. Sólo en una oficina. Las netbooks nunca aparecieron. La travesía no termina allí, porque la división de educación física depende de Alta Gracia, por encontrarse en el departamento de Santa María. Como la conocida canción argentina, esta escuela podría decir: “No soy de aquí, ni soy de allá”. 

“Es muy compleja la realidad de los anexos. Las respuestas demoran más. O nunca llegan”, indica uno de sus docentes. 

Esta secundaria de Malagueño funciona en lo que antes era la primaria Manuel Belgrano. En 2011, se conformó en anexo para dar respuesta a una alta demanda educativa de la zona. En toda la ciudad sólo funcionaba el Ipet 67 (orientación técnica) y un colegio privado. Hoy comparte las aulas con otras tres instituciones más: el Cenma 295, la primaria de adultos Deán Funes y el anexo de la escuela especial Montessori. 

Este anexo comenzó con primer y segundo año, en 2011. Y fue ampliando la oferta a medida que los chicos avanzaban de curso. Hoy tiene 135 estudiantes, de los cuales 35 son de primer año. El cupo para 2015 ya fue cubierto con los hermanos. Está claro que esta escuela necesita otra clase de solución.

Pros y contras

La modalidad de anexo permite el acceso a la educación de chicos que viven en zonas muy alejadas. Cuando son pocos los habitantes, es una buena oportunidad. 

No tienen equipo directivo propio. Lo comparten con la escuela base. 

Suelen tener espacio reducido porque funcionan en estructuras que fueron pensadas para otra finalidad. Están en anexos la mayoría de los contenedores de la provincia.

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