El muchacho fue capturado por ladrones cuando salía de su comercio y estuvo una hora cautivo. Mientras parte de la banda lo retenía, otro grupo fue a la casa y atacó al padre. Se alzaron con 40 mil pesos y liberaron a la víctima. Fue en barrio San Lorenzo Sur.
La jornada había terminado y el muchacho cerró las puertas de la panadería, uno de los tres locales que tiene la familia, y quiso emprender la vuelta a casa. No pudo hacerlo. Armados, tres delincuentes lo sorprendieron en plena calle, lo subieron a su propio auto y, tras cambiarlo luego a otro rodado, lo mantuvieron secuestrado durante una hora. En ese lapso, otra parte de la banda copó su domicilio particular y, tras amenazar y golpear al padre del muchacho, se alzaron con dinero en efectivo, electrodomésticos y el coche. Finalmente, la víctima del secuestro exprés fue liberada, con algunos golpes y con el terror de la pesadilla sufrida.
El violento episodio delictivo, otro más que no fue dado a conocer por la Policía de Córdoba, ocurrió en la noche del pasado lunes en los barrios Sarmiento y San Lorenzo Sur, donde sucedieron el rapto y el asalto domiciliario, respectivamente.
“Fue una cosa muy fea. Todos quedamos mal. Mi hermano, mi papá, mi mamá. Todos. Y da bronca porque hay mucha inseguridad y esto tiene que cambiar”, aseveró ayer Giuliana Silva, hermana de Alan, el muchacho de 21 años que se convirtió en triste protagonista de la inseguridad en Córdoba.
El auto del muchacho, un Peugeot 307, apareció calcinado en Villa Urquiza. Los ladrones lo quemaron para borrar cualquier rastro.
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