No descartan tomar medidas. Piden una urgente reunión con el Gobernador solicitando asistencia financiera a la brevedad.
Asimismo dejaron en claro que la solución a la problemática debe palparse en menos de una semana teniendo en cuenta los tiempos de cosecha. De lo contrario, no tuvieron tapujos en afirmar que corren serio riesgo las fuentes de trabajo de cientos de obreros y trabajadores del sector vitivinícola local.
Crisis
Encabezados por el presidente de CARPA, Lorenzo Capece, representantes de diferentes entidades ligadas a la actividad vitivinícola del departamento, anunciaron que desde la noche del martes se mantiene estado de alerta permanente ante la complicada situación que atraviesa el sector.
Capece explicó que la decisión de declarar el alerta permanente surgió tras una “multitudinaria asamblea realizada en CARPA” donde se evaluó la realidad del sector en plena cosecha de la vid.
En tal sentido, Capece consideró: “Entendemos que venimos en un proceso de diálogo y de acciones en conjunto desde el mes de diciembre junto al Gobierno de la Provincia, pero lo cierto es que a la fecha no tenemos los resultados que la vitivinicultura necesita”.
Respecto a los motivos por los cuales se declara esta crisis, Capece mencionó “venimos con tres cosechas en merma de producción. Es un año donde la cosecha se agrava por la situación climática y una situación económica con precios muy deteriorados y con una situación de desfinanciación consecuencia de todo lo anterior, lo que no hace factible una cosecha normal”, dijo, comentando que “hace tres viernes que a nuestra gente les decimos que vamos a tratar de honrar su trabajo, pero la situación es grave y no da para más”.
Pedido al Gobernador
Lorenzo Capece consideró de suma importancia “mantener en forma urgente una reunión con el Gobernador Luis Beder Herrera porque los tiempos no están a favor nuestro. Necesitamos que se nos atienda y entienda como corresponde” dijo, considerando que “la solución se espera en no más de una semana”.
Acerca de la cuestión económica, Capece consideró que en lo inmediato se requiere de una asistencia económica de 12 millones de pesos. A ello se suma una asistencia para el sector industrial, teniendo en cuenta el alto costo de los insumos y las tasas de interés que se debe afrontar.
En caso de no arribar a un acuerdo para la línea de crédito, Capece fue contundente al sostener que haciendo caso de la voluntad de todo el sector “se accionará en consecuencia”.
“Necesitamos que se entienda el momento, hoy tenemos la tormenta perfecta porque tenemos malos precios, merma en la cosecha y mal tiempo. En definitiva es una situación explosiva que nos pone en un punto límite” dijo Capece explicando los alcances de la realidad que afrontan los productores vitivinícolas.
Peligran fuentes de trabajo
Una de las consecuencias directas – según lo explicado – que demandaría la no financiación de la cosecha, sería el despido masivo de obreros y trabajadores debido a que resultará imposible pagarles los salarios.
Capece aclaró que en la actualidad, la cosecha se está levantando “gracias al esfuerzo de nuestra gente en las fincas” pero explicó que la voluntad de ellos debe compensarse con el pago por su trabajo.
“Lo más grave de esta historia es que hay gente que puede quedarse sin trabajo” dijo. Asimismo, se explicó que otro de los riesgos que se corre es que la uva quede en los parrales y no se inicie todo el proceso vitivinícola.

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