Secadora industrial le amputó un brazo y se lo reimplantaron en el HIGA

Secadora industrial le amputó un brazo y se lo reimplantaron en el HIGA
Los médicos del Hospital Alende lograron reimplantarle el brazo después de ocho horas de circugía a una joven de 24 años que se lo amputó mientras manipulaba una secadora industrial en Santa Teresita.

Se trata de la segunda operación de este tipo que se realiza en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) en los últimos meses. Esta vez la paciente fue Brenda Ramayo, quien sufrió el accidente el pasado 21 de febrero en Santa Teresita y a quien le reimplantaron el brazo derecho tras más de ocho horas de cirugía.

Brenda explicó que no sintió dolor ni perdió el conocimiento, aunque aclaró que “me distraje, creí que la secadora estaba apagada y vi cómo la máquina me arrancaba el brazo”.

“Salí a la calle corriendo y gritando. Mi hermano fue el primero en verme y me apretó la herida para que dejara de salir sangre”, relató. Mientras tanto, los vecinos llamaron a los bomberos, quienes recuperaron el brazo del interior de la centrífuga y lo conservaron con hielo, acción que resultó fundamental para que horas más tarde pudieran reimplantárselo en el hospital provincial Alende, en Mar del Plata.

Antes de ser derivada allí, Brenda pasó por los hospitales de Santa Teresita y Mar de Ajó, donde le realizaron las primeras curaciones que también permitieron que llegara óptima al reimplante.

Una vez en el HIGA, los médicos la tranquilizaron pero, como es habitual y para no crear falsas expectativas, en ningún momento le prometieron que recuperaría la extremidad amputada.

Por eso, cuando se despertó de la anestesia se vio gratamente sorprendida. “Nuevamente me toca felicitar a los médicos del Alende y decirles que estamos muy orgullosos de la calidad profesional y humana con la que tratan a sus pacientes. Es gracias a ellos que el hospital se ha convertido en un centro de referencia, líder en materia de cirugía reconstructiva para la Provincia y el país entero”, sostuvo el ministro de Salud, Alejandro Collia.

Brenda pasó tres horas y media sin el brazo antes de entrar a quirófano, tiempo que los médicos denominan “de isquemia” por la falta de circulación que impide que la sangre alcance los órganos y tejidos del cuerpo.

“Los miembros no toleran más de seis horas en esas condiciones, y pese a que en este caso ese lapso fue bastante prolongado, siempre creímos que había esperanza de reimplante”, manifestó el especialista en cirugía reconstructiva, Ezequiel Escudero.

La intervención, que estuvo a cargo de Escudero y de la médica Ludmila Grassano, comenzó a las 16.30 y se extendió hasta pasada la medianoche.

El procedimiento consistió en la unión de tendones, arterias y nervios para restablecer parcialmente la sensibilidad y movilidad, e implicó, además, la reconstrucción de la estructura ósea.

“Por el nivel de amputación -a mitad del húmero-, esta cirugía fue más compleja que la que realizamos en diciembre a Romina, la mujer embarazada que había perdido una mano”, sostuvo Escudero.

Además agregó que en este caso el proceso de recuperación “será más lento, aunque el post-operatorio está resultando muy bueno y sin complicaciones”.

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