“Sé dónde voy a trabajar; acá lo único que sirve es ganar o ganar”, dijo el nuevo técnico “santo”.
A Sebastián Pena la vida le tenía reservado un nuevo desafío futbolístico a poco de poner punto final a su carrera. El ex defensor se preparaba para encarar una nueva etapa profesional cuando un llamado desde Tucumán lo sorprendió: los directivos de San Martín le propusieron reemplazar a Darío Tempesta y en cuestión de minutos su vida cambió.
“Desde el momento que decidí retirarme de la práctica activa, la temporada pasada, comencé a prepararme mental y profesionalmente esperando este día. Empecé a mirar mucho fútbol, analizaba las situaciones de algunos equipos y me imaginaba qué hubiera hecho si hubiese estado en el lugar del técnico de turno. Ahora me llegó la hora de empezar a tomar decisiones y de volcar en esta profesión los conocimientos que sumé a través de mis años de futbolista”, señaló el flamante entrenador “santo”, minutos antes de embarcarse en el vuelo que anoche lo depositó en el Jardín de la República.
Lo que desvive a “Tomatito” es poder estar a la altura de las circunstancias. “Tengo bien en claro cómo es el club al que voy a trabajar. Por su prestigio está obligado a ganar siempre. Eso lo tengo asumido desde el mismo instante que decidí encarar mi primer proyecto futbolístico como entrenador. Acá la mentira y el chamuyo no tienen cabida. No tenés alternativa: ganar o ganar. Si al objetivo se lo consigue jugando bien, mejor. De lo contrario habrá tiempo para mejorar”, acotó.
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