Señales de la pobreza: Volvió el Club del Trueque a Chivilcoy

Señales de la pobreza: Volvió el Club del Trueque a Chivilcoy

Signo de la Argentina de los finales de los 90 antes del estallido social, las necesidades de un importante sector de la población empiezan a ser visibles.

"La idea es que la gente tenga, al menos, los medios para asegurarse la comida”, dijo Mario Galún, responsable del primer club del trueque que se conoce en Chivilcoy y cuyo primer día de intercambios fue el martes 5 de julio y mañana habrá otro a partir de las 14.

Está ubicado en la calle 28 Nº 180 izquierda y es coordinado por Mario Galún. La convocatoria son los días domingo, jueves y sábado, desde la hora señalada.

 

Todo vuelve

El 1er de Mayo de 1995 nació el primer Club del Trueque en Bernal, al sur de la provincia de Buenos Aires, con la iniciativa de Horacio Covas, Carlos de Sanzo, Rubén Ravera y veinte vecinos. En el garaje de uno de los habitantes del barrio, crean un sistema de intercambio solidario, sin dinero, en el modo del truque multi recíproco, según se señala en el portal Taoa (http://www.taoaproject.org/le-projet-taoa-es/historias-de-los-clubes-de-trueque-en-argentina/?lang=es).

Rápidamente y ante la necesidad creciente de los sectores más pobres, el Club de Trueque empezó a ganar territorio a la par de las protestas sociales y los piquetes a fines de los 90 y principios del nuevo siglo, muchas veces finalizadas con represión por parte del Estado.

Chivilcoy no fue la excepción, funcionaron varios de estas asociaciones de personas que cambiaban elementos por alimentos para hacer frente a la falta de dinero. Hoy como ayer, se empiezan a ver estas señales de pobreza, sobre todo en las zonas más alejadas del centro, donde muchas veces cuesta que llegue la ayuda oficial.

 

Por la gente

Mario Galún es músico y tiene un local de fabricación y venta de pizzas en la calle 28 Nº 180, izquierda. Es un reconocido músico que siempre participa de campañas solidarias. Cuenta que la idea de empezar con el Club del Trueque fue a pedido de los vecinos. "El martes pasado hicimos la primera y se juntaron alrededor de 40 personas”, expresó para el informe de LA RAZÓN.

Manifestó que la convocatoria se hizo a través de las redes sociales, con vecinos del barrio San José y de otros sectores de la ciudad. "Muchos ya se anotaron para el domingo (mañana). La idea es hacerlo el domingo porque la gente no tiene la preocupación de tener a los niños en la escuela, a las dos de la tarde es complicado un día de semana”.

Destacó además que el sistema del trueque es "mano a mano” y que no se permiten cambiar otros elementos como celulares o motos que a veces las personas desean canjear ya que puede haber problemas en el sentido que esta "mercadería” puede fallar "y es para líos”.

"Permitimos ropa, comestibles, elementos como colchones, cunas, camas, la idea es que la gente tenga, al menos, la comida asegurada, porque hoy en día está bravo el tema del bolsillo. Ese es el objetivo, que los vecinos puedan sobrevivir”, enfatizó.

Galún aclaró que no se usan bonos, como en un momento ocurrió en los Clubes de Trueque, algo que fue muy criticado ya que se desvirtuaba el sentido original porque era utilizado como "moneda”. "También contemplamos ciertas situaciones, por ejemplo, si una prenda vale más del valor que se ofrece, pueden arreglar la diferencia en dinero, eso no se prohíbe y se hace entre persona y persona”.

También subrayó que "no se trata de perjudicar al comercio, es una ayuda para quienes necesitan y resuelva la primera necesidad en comida o ropa. No aceptaremos, por ejemplo, a los que vengan con prendas nuevas y la quieran vender en el Club del Trueque”.

Mario Galún añadió que "esta es una situación a la que uno no quiere llegar. Te das cuenta que estamos muy mal, porque si la gente recurre a un trueque es porque no le alcanza y no tiene los medios para poner un plato de comida en la mesa. El otro día vino una chica y me decía que no tenía nada para darle de comer a los chicos en la noche”, consignó y se lamentó diciendo que "no quisiéramos haber llegado a esto, pero es la realidad”.

"Tampoco lo hago para sacar un rédito económico, siempre trato de colaborar a través de encuentros de autos del Club Falcon Chivilcoy. Yo no agarro una moneda, porque tengo mi trabajo, sólo quiero ayudar a la gente que necesita y no tiene los medios para comer. No hay trabajo y piden ayuda”, enfatizó.

 

Otras señales

Desde mañana se abrirá un merendero y ropero en la avenida Mitre 944, gracias a la sensibilidad de sus dueños, a los vecinos que colaboran y al municipio. Funcionará de lunes a viernes desde las 17 horas.

Hace unas semanas, alumnos de tercero B del secundario del Colegio Santa Cecilia establecieron un ropero en la plaza principal, donde recibían ropa en donación y entregaban a quienes lo necesitaban. "Está destinado a la gente que pasa días de frío en esta época del año”, expresaba la alumna Catalina Cantone en una entrevista para LA RAZÓN.

Desde hace tiempo se pueden ver en Chivilcoy la apertura de lugares de asistencia, producto de iniciativas personales, chivilcoyanos sensibles que ven la realidad. Este hecho tiene dos lecturas: por un lado, la solidaridad de las personas que al ver que hay gente que necesita, dona una prenda o calzado en buen estado, organiza un merendero o un Club del Trueque.

Por otro lado la falta de recursos, la pobreza extrema, familias que se les dificulta poner un plato en la mesa, en un contexto de país donde los despidos de trabajadores son el pan de cada día y las empresas de servicios aumentan las mensualidades en proporciones inauditas.

Si para la clase media se dificulta afrontar esta realidad, hay que imaginarse la situación de los sectores más pobres. Realidad de la pobreza en Chivilcoy que siempre estuvo a la vista pero disfrazada, amenguada tal vez, pero ahora parece ya no poder ocultarse más.

 

Por: Marcos C. Isla Burcez.

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