El presidente de la Cámara de Diputados y dirigente del FR dice que no hay ninguna posibilidad de que las leyes salgan sin una intensa discusión previa. La relación con el Ejecutivo y los proyectos.
“La cámara ha hecho un aporte a la gobernabilidad y a la institucionalidad en estos primeros cien días”. Jorge Sarghini habla con La Tecla en su amplio despacho de la presidencia de la Cámara de Diputa-dos de la Provincia. Por la charla transcurren los temas legislativos y cómo sobrellevar la relación con un Ejecutivo que es de otro color político. Remarca la teoría de “una oposición responsable”.
-¿Cómo será el año legislativo?
-De mucho trabajo; por la temática que seguramente abordaremos y por las características que tiene esta cámara, que es una cámara de minorías, sin mayorías absolutas. No hay ninguna posibilidad de que las leyes salgan sin debate previo, y el debate implica acercamiento de posiciones, modificaciones, enriquecimiento de los proyectos, ya sean éstos de origen del Ejecutivo o del propio Legislativo. Por la temática a abordar y por las características de la cámara entiendo que vamos a tener un año de mucho trabajo, de mucho debate. Quiero que el corazón del funcionamiento de la cámara sean las comisiones; creo que allí es dónde están representadas las distintas fuerzas políticas, con la proporcionalidad que tienen que tener.
-Se demoró demasiado la distribución de las comisiones, ¿no?
-Yo hubiese preferido tenerlas constituidas al día siguiente del inicio de las secciones ordinarias. No voy a caer en la hipocresía de ignorar que la primera minoría, que es el Frente para la Victoria, ha pasado por dificultades internas, sobre las que para nada quiero entrometerme. Y la decisión de respetar los tiempos de la resolución de las dificultades políticas de esta primera minoría es la que me ha generado alguna demora respecto del objetivo que tenía; pero ya está.
-El FpV dice que no se ha respetado esa primera minoría en la proporcionalidad de las presidencias.
-En la composición de las comisiones, sí. Después, los criterios de proporcionalidad suelen romperse entendiendo que la presidencia de las comisiones más relevantes, en su mayoría, tienen que estar en manos de quienes tienen responsabilidad de gobierno. Yo podría decir que en la constitución de las comisiones, en el período previo a éste tampoco se respetaron las proporcionalidades, y que los distintos bloques entendimos que era natural que el oficialismo de ese momento tuviera preminencia en algunas. Así que no se ha roto ninguna lógica.
-¿Cómo es el diálogo con María Eugenia Vidal?
-El que debe ser: bueno. El que debe ser entre quien preside una cámara de un poder independiente y quien ejerce la máxima autoridad del Ejecutivo. Es bueno, es fluido y es institucional.
-¿Qué grado de oposición puede ejercer un partido, como el Frente Renovador, que también tiene esta responsabilidad de conducir la Cámara de Diputados y que es apoyado por el bloque del oficialismo?
-Es absolutamente independiente la posición política del bloque de la fuerza a la que yo pertenezco, el Frente Renovador, y la tarea que tengo en la presidencia de la cámara. Las posiciones políticas del Frente Renovador las fija el bloque, y lo que debo hacer es generar las condiciones para que el debate y el tratamiento de las leyes se den. Puede ocurrir, lo que pareciera una paradoja pero desde el punto de vista institucional no lo es, que yo convoque a una sesión para votar leyes que el bloque del Frente Renovador no vote.
-Parece un paradigma diferente de lo que estamos acostumbrados.
-Lo es, pero está en el capítulo uno de cualquier libro de Instrucción Cívica; de esto se trata la división de poderes, y ésta es la forma de funcionamiento natural de una cámara que no constituye mayorías, y donde todos los bloques políticos son minoría en sí mismos. Creo que éste es un desafío formidable para darle un salto de calidad institucional y romper con esa lógica de mayorías absolutas y de que los cuerpos legislativos se transforman en escribanías del Poder Ejecutivo.
-Con esta división de la cámara en tercios, ¿el desafío es llegar a buen puerto y demostrar que la división de poderes es el verdadero camino?
-Sí, yo lo tomo como un gran desafío. Creo que hay cosas que ya en el mundo no se discuten y se han estado discutiendo en los últimos años en la Argentina. En algunos debates hemos atrasado.
-¿Por ejemplo?
-Creo que para construir una sociedad que crezca de manera sostenida, y que la justicia social sea un objetivo, ya nadie discute que el fortalecimiento institucional y la economía sana son condiciones necesarias. No suficientes, pero necesarias. Y nosotros, desde acá, podemos hacer un aporte para ese fortalecimiento institucional desde una provincia que tiene la importancia que tiene la nuestra. Así que yo lo veo como un desafío para dar un salto de calidad e ir generando condiciones que son necesarias para la construcción de una mejor sociedad.


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