Jorge Sapag aprovechó este lunes la evidencia de la crisis energética en lo que hace a la carencia de gas, para impulsar fuertemente el contrato con YPF-Chevron bajo la consigna de que la única manera de resolver la situación es aumentar la producción del energético.
Además de reiterar conceptos acerca de la actividad –Neuquén tiene 100 años de experiencia de producción de hidrocarburos, y la cuestión ambiental está debidamente asegurada y controlada, dijo- contó una anécdota que involucró al premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
Sapag narró que había charlado por teléfono con Pérez Esquivel, quien había sido su profesor años atrás. El dirigente de derechos humanos le enrostró que el fracking “es un genocidio”, posición que había hecho pública en su última visita a Neuquén, cuando sucedió el incendio del pozo en Plottier.
Después de un intercambio de conceptos en los que el Nobel de la Paz argumentó en contra de la actividad petrolera, y Sapag a favor, Pérez Esquivel le dijo, a partir de una pregunta, que estaba a punto de tomar el avión para regresar a la Capital Federal.
“Mirá, Adolfo, mejor andá a caballo, o en carreta, o a pie, porque sino es un genocidio”, le dijo Sapag, según contó este lunes.
“Me estás chicaneando, me contestó, y yo le dije que no, que era solamente la realidad en función de su pensamiento”, contó Sapag para ilustrar la situación que tendrá una primera resolución dentro de dos días, cuando la Legislatura trate, y eventualmente apruebe, el contrato entre Neuquén e YPF para explotar Loma Campana mediante la técnica del fracking.


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