El sacerdote que fue expulsado por el Vaticano, llegó a Misiones y declaró varias horas ante el juez Cardozo. El delito no es exarcelable y habría pruebas de los abusos
La abogada de una de las víctimas denunciantes, Roxana Rivas indicó “las situaciones de abuso se hacían dentro de un contexto de un ritual de sanación o de exorcismo” y agregó “es un personaje que hay que sacarlo de circulación, es un peligro, más cuando las familias de estas chicas están metidas en el medio, en la iglesia, y no les creen”.
“Mi defendida tiene hoy 20 años y está muy asustada porque el hombre forma su iglesia a dos cuadras de la chica, y ella vive una serie de amenazas y hostigamientos por parte de los seguidores porque en estos fanatismos la gente cree en él. Además, él tiene muchos recursos económicos, entonces se mueve en ese nivel”, dijo al respecto.
El sacerdote fue sobreseído inicialmente en una causa de abuso deshonesto y sometimiento en perjuicio de tres chicas tras una denuncia de la ONG Alto a la Trata ante la justicia federal de Misiones. El ex juez José Luis Rey desestimó la causa porque ninguna de las supuestas víctimas lo denunció por abuso sexual, un delito de instancia privada en el cual la Justicia no puede actuar de oficio.
Sin embargo, El Vaticano consideró que existían elementos para un juicio canónico y lo expulsó de la Iglesia. El sacerdote fue expulsado definitivamente en mayo del año pasado de la Iglesia, luego que el Vaticano lo encontrara culpable de “los graves delitos eclesiásticos de que se lo acusaba”. Estaba imputado del abuso sexual de tres chicas en Puerto Iguazú.
El acusado registraba dos domicilios oficiales, uno en localidad de El Durazno (San Luis) y otro en Garupá.
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