“Gaza siempre está en pie de guerra; estos extremistas son guerreros que quedaron atrapados en el tiempo”, sentenció.
En las urbes más próximas a Gaza, las sirenas dejan un margen exiguo de tan sólo diez segundos para conseguir refugio antes del impacto.
“En este momento, estamos bien, pero si dejo de hablar es porque suena la alarma y debemos ir a los refugios”, dijo José Nassif, desde Beersheba, al sur de Israel.
Como se sabe, los ataques de Hammas recrudecieron en las últimas semanas llevando al límite la tensión beligerante en esta región del planeta. José, santiagueño de nacimiento, hace diez años que vive en Medio Oriente junto con su esposa Julia Ganom y sus tres hijos.
En diálogo exclusivo con LV11 para testimoniar cómo es la vida bajo fuego palestino, nos advirtió que la charla podría interrumpirse sin previo aviso por el ataque de los cohetes árabes.
Cerca del mediodía santiagueño y en plena siesta de Medio Oriente, el Multimedio conversó con santiagueños afincados en esa región para conocer su realidad.
Así, se pudo saber que cada departamento tiene su refugio o “piezas de seguridad”, como las denominan. De los misiles, la población se defiende con el sistema montado por el ejército israelí llamado escudo de metal. Los cohetes lanzados desde Gaza son interceptados en el aire por las defensas judías. Cada alarma anuncia no menos de seis o siete bombas y sólo pueden frenarse cinco o seis.
“Hasta ahora, sólo se registraron tres muertos”, apuntó Nassif.
Beersheba está a 90 kilómetros de Tel Aviv y a 40 de Gaza. Si bien en estos últimos días hubo una escalada de violencia, este pinteño afincado en Israel fue categórico al asegurar que en la última década los ataques terroristas fueron constantes.
A lo largo de la entrevista repetirá que los ciudadanos israelíes viven en permanente alerta; no sólo los departamentos tienen piezas de seguridad, sino también las escuelas, “porque desde siempre recibimos disparos de todos lados”. En cada lugar de trabajo existen también búnkers para seguridad. Cuando las sirenas sorprenden en las calles, las personas se arrojan al suelo y esperan hasta que pase lo peor.
Limpieza
Al analizar la estrategia montada por el ejército que se encuentra movilizando a unos 75.000 reservistas, Nassif consideró que la única alternativa para terminar con la violencia fundamentalista palestina, “es limpiar todo”. Categórico, aseguró que los extremistas árabes no entienden lo que es la paz.
Su afirmación cobra más fuerza si se considera que José es hijo de padres árabes.
En medio de la demencial situación que se vive, las actividad no se detienen: las fábricas no dejan de producir, las escuelas no cierran y la gente cumple con todas sus obligaciones. En diez años, la familia Nassif lleva contabilizadas unas seis guerras. “El Líbano o Gaza, aunque reciban ayuda, siempre están en pie de guerra, estos extremistas son guerreros que quedaron atrapados en el tiempo y no entienden nada, más allá de la violencia”. Finalmente, para graficar la virulencia de la situación aseguró que en tan sólo cuatro días los terroristas arrojaron más de 300 misiles.
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