Ayer comenzó a vivirse el carnaval en la "Madre de Ciudades" en los bailes que se habilitaron en la ciudad, pero también en los barrios las familias disfrutaron del día caluroso hasta que la lluvia los sorprendió. Decenas de santiagueños que vienen en otras provincias arribaron para ser parte de las fiestas que se realizan en diferentes localidades del interior, como Los Núñez, Icaño, Villa Robles, entre otros.
En horas de la siesta pudo verse a niños y adultos en las veredas con baldes de agua, nieve artificial y las famosas bombitas jugando con los vecinos. En algunos barrios alejados del centro y que aún conservan las calles de tierra, los más audaces aprovecharon el barro que se formó luego de la lluvia para que el juego se torne más divertido. Una postal clásica de Santiago en esta época de año, cuando el carnaval se siente y la alegría se contagia de casa en casa.
Poca gente se divisó en la zona balnearia del parque Aguirre, en la que todavía no se permite el acceso libre al río, por las crecidas registradas en las últimas semanas.
La lluvia no detuvo a los cientos de santiagueños que después de las 18 se llegaron los bailes habilitados en diferentes zonas de la ciudad, como el club Comercio, La Dolfina o el boliche ubicado en avenida Aguirre casi Solís.
Un amplio operativo de tránsito se desplegó por la zona para controlar que los conductores de motos y automóviles conduzcan bajo las normas viales. En el mismo participaron los agentes de la Dirección de Tránsito y oficiales de Seguridad Viales de la policía de la provincia, quienes se dispusieron en los accesos cercanos a las pistas de bailes, así como también en diferentes arterias de la Capital. En las inspecciones tambien participaron personal de la Dirección de Calidad de Vida d de la provincia y la División de Prevención y Protección contra el Alcoholismo de la Policía provincial. Según lo que informaron estos controles se extenderán por los festejos de carnaval, que cesarán recién mañana por la noche.
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