Más de 360 peones golondrina fueron hallados trabajando en condiciones infrahumanas. Entre ellos, quince comprovincianos. Según los resultados de la inspección, el panorama era “escalofriante”.
El dato llegó a oídos de la sede provincial del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea). Precisamente el pasado lunes los inspectores arribaron al campo en cuestión y encontraron el triste panorama, que - según sus dichos - los llenó de impotencia.
Los inspectores, acompañados por un abogado, recorrieron las instalaciones, pero de manera especial donde vivían los trabajadores y alrededores. El panorama era escalofriante.
En las descripciones de las denuncias aparecen claros indicios de reducción a la servidumbre. Por ejemplo, se constató que trabajaban semanas enteras con jornadas de 12 horas de trabajo.
Precariedad
En el lugar vivían cincuenta personas, hay 39 camas marineras dobles y media docena de colchones en el piso, distribuidos en cuartos de diversas dimensiones.
No hay “una ventana por cama” y quienes vinieron con su familia no tienen alojamiento individual, como exigen las leyes laborales para estos casos”, han indicado.
La ducha más usada fue improvisada en un patio trasero, detrás de las parrillas y de tres boxes de baños químicos- que no funcionan- cerca de un matorral lleno de basura.
La ducha consta de baldes y fondos de botellas de plástico para arrojar el agua.
Uno de los peones, que se quebró la mano trabajando, aseguró que le dieron 30 días de reposo y una abogada le pidió el 30 por ciento de comisión por “servicios prestados”.
“A algunos compañeros les dieron 500 pesos. No tengo plata para pagarme el pasaje. Si no, me iría y empezaría a reclamar desde allá. Además, tengo dos nenes, de 3 años y 8 meses, y ya no les puedo mandar nada”, dijo un de los hombres. En un extremo inmoral e ilegítimo de los hechos, asegurna que no pueden ni siquiera escapar, ya que les retienen el DNI y los dejan sin dinero.
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