Santiago vivió una fiesta inolvidable con el Dakar

La gente comenzó a reunirse desde temprano, aunque estaba prevista la llegada de los primeros vehículos para después del mediodía
Sin embargo, fanáticos y, sobre todo curiosos empezaron a instalarse en la rotonda del barrio Autonomía, cerca de las 9 de la mañana. Esperaron y su tiempo fue recompensado porque cerca de las doce comenzaron a desfilar a paso moderado y saludando las motocicletas del rally Dakar.

Los santiagueños observaron admirados las primeras motos, que pasaron de una y cada tanto, y un poco más tarde en parejas o conjuntos de tres o cuatro, ahí la gente se entusiasmaba más y hacía flamear banderitas santiagueñas, aplaudía y gritaba para darles ánimos a los pilotos.

En el tramo final del pasaje de las motocicletas, se vieron varios cuatriciclos y cerca de las dos y media de la tarde fue el turno de los hermanos Patronelli, a quienes muchas personas fueron pura y exclusivamente a ver. Pasó primero Marcos, sin llamar mucho la atención y saludando a la gente con su puño en su Yamaha, con el número 250 y unos minutos después, Alejandro, con más energía, tocando bocina y saludando a la gente con su mano, también en el Quad Yamaha Nº 252.

Ya en ese momento, el público que había estado desde el mediodía expectante por el desfile se acrecentó en gran número y la gente se amontonó en cuanta sombra y árbol encontró libre en los pequeños espacios parquizados de la rotonda.

Muchas familias estacionaron sus vehículos sobre las veredas y se instalaron con carpas, conservadoras y sillones para disfrutar tranquilos del espectáculo y aplacar un poco el tremendo calor y el fuerte sol que brilló en la tarde santiagueña. No faltaron los vendedores ambulantes que ofrecían desde bebidas bien frías hasta gorros y comida, oferta a la que la gente accedía con alegría.

Autos

Después fue el turno de los autos y los fanáticos renovaron los ánimos al ver llegar a los impecables automóviles que desfilaron por la ruta 9 ante la atenta mirada de los santiagueños, que estallaron en gritos y aplausos, ya que eran los vehículos más esperados.

El más reconocido fue sin dudas, el auto del español Carlos Sainz, que se llevó las miradas de todos los presentes en ese momento. El característico auto azul, amarillo y rojo de “Red Bull” pasó lentamente y fue muy apoyado por los santiagueños que se encontraban al borde de la ruta.

También pasó el boggie del piloto argentino Emiliano Spataro quien es más conocido por el público local por su participación en las competencias de pista que se desarrollaron estos años en el autódromo provincial de Las Termas.

Entre las cuatro y las cinco de la tarde se dio el espectáculo más animado porque los automóviles pasaban en tandas bien seguidas, pero después de las cinco, mucha gente no soportó más el fuerte sol y el calor y fue partiendo.

Recién alrededor de las siete de la tarde empezaron a pasar los primeros camiones, para la admiración de los fanáticos que estuvieron expectantes de las gigantes máquinas y cerraron las atracciones, aunque el desfile de vehículos de rally continuó hasta muy tarde, incluso cuando ya la gente había terminado de disfrutar el espectáculo.

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