Estadísticas. Especialistas locales vincularon el consumo de tranquilizantes con los valores conservadores de los santiagueños. Sólo en cinco provincias se usan más que en la nuestra.
Según el informe del Indec, durante 2008, un 3.8% de la población santiagueña ha consumido tranquilizantes sin indicación médica o en mayor cantidad de lo indicado por su médico. Santiago es superado solamente por Buenos Aires (7,8%), Mendoza (5,4%), Córdoba (5%), Tucumán (4,5%), y Santa Fe (5,2%).
En este marco, Santiago ostenta valores muy superiores al resto de las provincias del norte. En Catamarca, por ejemplo, el índice está en 1,7%, en Jujuy en el 1,9%, en Chaco en el 2,3%, y en Salta en el 2,8%, por mencionar las más importantes.
Santiago además tiene otra particularidad, ya que hay una importante primacía de las mujeres en este tipo de usos: el 4,7% de la población femenina ha consumido tranquilizantes fuera de prescripción, mientras que sólo hizo lo mismo el 2,8% de los hombres.
En casi todas las provincias las mujeres superan levemente a los hombres en el consumo de tranquilizantes, pero Santiago es en la única en que se da por un margen de diferencia tan importante.
Causas
La venta de medicamentos sin receta, suele ser una práctica habitual en algunos puntos del país. Y también se da el caso de las recetas que se dan “como favores”. El farmacéutico santiagueño Sergio Ruíz, explicó que “hay veces que se hacen concesiones cuando los pacientes son conocidos, o porque están bajo un tratamiento que les es conocido”.
La incógnita está en cuales son las características que tiene Santiago que hacen que esté entre las que más consumen este tipo de productos en relación a otras. La psicóloga Cecilia Godoy Greco, integrante de la Fundación Gus y especialista en adicciones, explicó que “hay mucha gente que consume los medicamentos y no va a las consultas” porque “aquí todavía existe la creencia fuerte de que solamente los locos van al psiquiatra, algo que no ocurre en otras provincias”.
En cuanto al alto consumo entre mujeres, consideró que esto puede estar vinculado a dos factores. Por un lado “tiene que ver con la ideología machista en la que la mujer tiene que tragarse muchas cosas, aguantar los problemas del hogar y del trabajo, y busca soluciones en silencio en los fármacos”. Por otro lado, señaló que también puede haber relación con “la consulta entre pares o la recomendación que se hacen entre las mismas mujeres de consumir tal o cual producto porque les dio resultado, sin ir a hacer la consulta”.
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