El Calafate vive momentos difíciles en cuanto al turismo que está lejos de ser lo que fue en años anteriores.
El movimiento turístico es cada vez menor y la intendencia parece carecer de ideas para evitar la preocupante caída en el sector, demostrando una alarmante falta de previsión para este tipo de situaciones y la falta de una política que apunte a refortalecer el turismo.