Los choferes de los colectivos en los que se trasladó a los movilizados eran reacios a realizar declaraciones periodísticas.
“Pasé licencia por enfermedad en mi otro trabajo”, aseguró uno. “Si se enteran (los dirigentes políticos) me matan, mejor no”, señaló otro.
Uno de ellos aceptó charlar, pero sin dar su nombre. “Estuvo bueno (el día de labor en el festejo patrio) porque trajimos gente, aportamos para que apuyen a la Presidenta, y estamos trabajando. Ahora vengo de la Costanera, pero salímos también de Alfredo Palacios y Próspero García. Desde las 8 que estamos haciendo viajes”, expresó un conductor.
Según la Policía Vial, en las inmediaciones al Hipódromo había más de 300 ómnibus. En el parque 9 de Julio, además, había otros 100 rodados.
Todos estaban identificados con carteles que llevaban un número y una cifra; esa “clave” también la portaban los “punteros” y “movilizadores” que comandaban cada comitiva.
Esos dirigentes eran además los encargados de repartir los sandwiches (había de jamón y queso y de salame y queso) y las gaseosas.
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