Un año más que se concreta la llegada de la ayuda de la agrupación Vacaciones Solidarias, gestada por Osvalso Alonso, hoy continuada por su familia y grupo de colaboradores.
Son los pibes de la Escuela La Virgen de la Carreta que están subiendo al micro que los llevará a la provincia de Misiones. Son 24 chicos que en su gran mayoría no han salido de nuestra zona y ninguno conoce las Cataratas.
Los directivos de la entidad educativa Carina Maumús y Juan Rodríguez,ordenan a los chicos; los integrantes de la agrupación Vacaciones Solidarias, Juliana Rodríguez y Damián Palla acompañan el contingente junto al director de Turismo Diego Fernández, la secretaria de Desarrollo Social Claudia Cittadino y la secretaria del intendente, Daniela Gullota. Todo está listo para recorrer los 1900 kilómetros hasta la Escuela Nº 287 Ciudad de Tres Arroyos de paraje Pedro Giacchino, en la provincia de Misiones. Nuestro equipo periodístico se fue de Tres Arroyos el domingo luego de haber votado, para poder encontrarse con el contingente en la mañana del martes ya en la provincia de Misiones.
La magia de las Ruinas de San Ignacio
Amanece lloviendo en San Ignacio, para los que no conocen esto parecería un contratiempo, pero para los que ya hemos andado por aquí, sabemos que la lluvia en Misiones siempre es una bendición.
Las imponentes paredes de las Ruinas de San Ignacio lucen más rojas que nunca y el verde intenso de la vegetación contrasta para el paisaje perfecto. Los chicos bajan del micro y un guía los espera para comenzar el recorrido por este capítulo de la historia de nuestra América. Escuchan atentamente y por allí a algunos los vence la tentación de correr por la inmensa plaza central, algún resbalón en la tierra arcillosa, pero todo es asombro y alegría. El día para los chicos había comenzado bien temprano con la visita a la represa de Yacyretá, en la provincia de Corrientes. Aquí es casi el mediodía y el viaje de 24 horas desde Tres Arroyos se convierte en una anécdota, mientras los chicos recorren la historia de las impresionantes ruinas de las Misiones Jesuíticas. Tomamos nuestras imágenes y la infaltable foto del grupo frente a los pórticos de la iglesia de la misión, el almuerzo y de nuevo al micro. Todavía quedan 7 horas de viaje hasta la frontera con Brasil, donde los espera la comunidad de Pedro Giacchino.
Un viaje largo y sinuoso
El viaje es largo por rutas sinuosas y llenas de vegetación. La llovizna persistente hace que la marcha sea lenta y de a poco nos va ganando la noche. La ruta 101 desde Comandante Andresito hasta San Antonio es nueva y se llega sin problemas, pero desde el asfalto a la escuela, donde dormirán los chicos, hay unos 500 metros de tierra y en Misiones cuando llueve los caminos se vuelven intratables. La directora de la Escuela Tres Arroyos, Liliana Pipke, junto a la comunidad educativa tienen todo organizado para recibir al contingente de nuestra ciudad, y por teléfono avisa que no se podrá llegar hasta la escuela con el micro, por lo que habrá que estacionar en la chacra de Marcio Motiska, junto a la ruta. Nosotros nos adelantamos con nuestro vehículo para marcarle el camino a los choferes del micro, llegamos a destino en medio de la oscuridad y la llovizna, cuando el chofer estaciona en la banquina, el cielo se iluminó con fuegos de artificio que un vecino había preparado para recibir a los chicos. Aquí comienza escribirse una historia de hospitalidad, emociones y recuerdos de esos que no se borran por el resto de la vida. Están los vecinos con sus vehículos para llevar a los chicos hasta la escuela donde los espera la cena de bienvenida.
Iara y Paola -familia de Osvaldo Alonso-, junto a Sergio y Oscar, los choferes del camión del municipio que trasladó lo recaudado en la colecta de Vacaciones Solidarias, ya habían llegado y son parte del recibimiento.
"Alta en el cielo..."
El miércoles amanece frío y la lluvia amenaza la descarga del camión y el acto en el patio de la escuela. Ya llegó el intendente Carlos Sánchez, acompañado de su esposa Ana, para participar de la actividad. Nuestra cámara y nuestro ojo están acostumbrados a captar imágenes y situaciones de todo tipo, lo que nos debería hacer más "duros" al tiempo de las emociones, pero... no es así. Se hace difícil cuando la directora recuerda el trabajo de Osvaldo Alonso, creador de la agrupación Vacaciones Solidarias y la inmensa obra solidaria que se ha ido construyendo en el tiempo con la escuela de Misiones. O bien cuando los alumnos de la Escuela Virgen de la Carreta a 1900 kilómetros de su casa junto a los de la Escuela 287 de paraje Pedro Giacchino, comienzan a izar las banderas, la emoción es muy fuerte y la palabra integración comienza a tener verdadero sentido. Los discursos no suenan como tales ya que nadie se preocupa por decir cosas que suenen importantes, sino que las palabras, más bien son expresiones simples y sinceras como la solidaridad misma.
La descarga del camión, como siempre es una fiesta. Todos los brazos están dispuestos para bajar la carga con alimentos, útiles escolares, ropa, calzado, juguetes, y este año también dos cocinas a leña donadas por la fábrica Istilart de nuestra ciudad. Aquí se mezclan los chicos, los padres, funcionarios municipales, el propio intendente Sánchez, los docentes y miembros de la agrupación Vacaciones Solidarias para asegurar el aprovisionamiento del comedor de la escuela hasta las próximas vacaciones de invierno. Más tarde los pibes de ambas escuelas se confunden en un "picadito", y se mezclan exclamaciones en portugués -idioma arraigado en la zona, por la cercanía con Brasil- y el castellano, mientras que bajo las plantas el asado se va poniendo a punto.
El sueño de las cataratas
Por la tarde vendrá una recorrida por la chacras para conocer un poco más de la vida en la zona, y a dormir para mañana tempranito partir hacia las cataratas. El jueves no es un día más en la vida de nuestros chicos que llegaron desde Tres Arroyos. El sol brilla como nunca, y el ingreso al Parque Nacional Iguazú es todo una aventura. Primero el tren de la selva, luego la caminata por las pasarelas del circuito superior, donde los monos capuchinos saltan de rama en rama, los coatíes, las urracas paraguayas, las mariposas y cuanto canto de pájaro se pueda imaginar se mezclan con el impresionante murmullo de las cataratas a través de la selva. Cuando en un alto de la caminata se llega a los saltos Bocetti y San Martín, es todo asombro y maravilla. Finalmente llegamos a la Garganta del Diablo, que nos recibe con un inmenso arco iris sobre el tremendo salto de agua, que de tanto en tanto derrama una lluvia intensa sobre el balcón del mirador y los chicos lo viven con toda la alegría. Allí sentimos que hay un sueño cumplido, las caritas mojadas y la sonrisa grande que no cabe en la cara, los adultos cruzamos las miradas y sin decirlo pensamos "que bueno que nos haya tocado estar hoy aquí". Y seguramente le podremos seguir diciendo a aquellos que siempre predican que lo de afuera es mejor y se encandilan con la organización, el poderío económico, la forma de vestirse, las grandes conquistas, o los mágicos monumentos de otras naciones del mundo, que aunque sería bueno tener esas cosas, podemos vivir sin ellas, y aunque para el mundo sigamos siendo "pobres", aquí siempre tendremos mucho para dar. Por estos lados seguimos conservando esa hermosa costumbre de ser solidarios...


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