El sacerdote necochense Sebastián Vivas, de 32 años, disfrutó semanas atrás de un momento especial en su vida, al tener un breve pero emotivo mano a mano con el Papa Francisco.
Luego describió la reunión con Francisco, al decir que “el miércoles posterior a su elección, recibimos la invitación a una audiencia con él en el Vaticano, a la que fuimos un grupo de sacerdotes y laicos, el cardenal Sandri y un grupo de obispos, entre los que se encontraba monseñor José María Arancedo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, arzobispo de la diócesis de Santa Fe y ex obispo de nuestra diócesis”.
Seguidamente comentó que “la reunión se desarrolló en un clima de mucha familiaridad. Así lo quiso Francisco, quién no habló en público sino que prefirió saludar uno por uno a los participantes. En esa ocasión se lo notaba feliz, como lo atestiguaba su rostro y su permanente sonrisa. Durante los saludos se cantaron canciones religiosas y hasta el conocido tango “Mi Buenos Aires querido”.
Sobre su momento personal con el Papa. sostuvo que “con cada uno intercambiaba saludos y entablaba un breve dialogo. Cuando llegó mi turno lo saludé, le agradecí su disposición y gratuidad, y le entregué una tarjeta hecha por las monjas carmelitas de Mar del Plata con una frase de la santa Edith Stein que reza así: “Lo que no entraba en mis planes, entraba en los planes de Dios” y en el dorso escribí una frase del teólogo alemán Karl Rahner, jesuita, que estudio en mi trabajo doctoral. El recibió esa tarjeta y me agradeció. Fue la primera vez que pude saludar personalmente a un Papa, con el agregado que en esta oportunidad era mi compatriota. La emoción se duplicó para mí”.
Su vida en Roma
Para Sebastián Vivas su experiencia en Italia empezó en agosto de 2010, cuando “por pedido del monseñor Juan Puiggari me trasladé a Roma para realizar mis estudios de postgrado en la Pontificia Universidad Gregoriana, dónde –en junio del 2012- obtuve el título de licenciado en Teología Dogmática. Desde octubre del 2012 y en esa misma universidad, inicié el doctorado en Teología”.
En la capital italiana el necochense reside en el Colegio Sacerdotal Argentino en Roma, una institución que pertenece a la Conferencia Episcopal Argentina y en la actualidad da alojamiento a unos 20 sacerdotes diocesanos. En el mismo predio se halla la “Iglesia Argentina en Roma”, “en la cual me desempeño como sacerdote”, apuntó.
Una enorme sorpresa
El anochecer del pasado 13 de marzo encontró a Sebastián Vivas en la Plaza San Pedro, esperando el resultado de la “fumata blanca”. Sobre el particular también se refirió al momento con suma emoción: “Cuando escuché al cardenal anunciar el nombre “Georgium Marium”, no necesité continuar escuchando lo que seguía. Con estupor y grandísima sorpresa, me di cuenta de quién se trataba. Debo confesar que no caía del asombro y mientras hablaba a toda la plaza, seguía perplejo. Sólo pensaba: Bergoglio Papa, un Papa argentino, no puede ser, no lo puedo creer”. Un asombro que confirmaba que los planes humanos distan de aquellos de Dios. Muy para bien nuestro”.
El religioso de nuestro medio ya había tenido un encuentro con el Papa Francisco, cuando era el cardenal Jorge Bergoglio. “Lo conocí en el año 2011. El era aún presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y como tal, responsable de la Iglesia Argentina en Roma. Mensualmente se celebra una misa en lengua española, y en esa oportunidad fue invitado Bergoglio y otros cardenales y obispos argentinos a celebrar la eucaristía. El futuro Papa presidió la misa. A continuación se ofreció un refrigerio a los presentes y recuerdo haber intercambiado en ese momento unas palabras con él”.
Un regalo que nos hace Dios
Tiempo de gracia
“Para nuestro país la designación de Francisco es un tiempo de gracia, un regalo que Dios nos hace. Como todo regalo tiene que ser aceptado con gratuidad. Es un tiempo de gracia que como iglesia y como país debemos aprovechar. Es una gran posibilidad que Dios nos hace para crecer en la unidad, paz, fraternidad. Una ocasión para ser una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común, como reza la oración por la patria conocida por todos los católicos de nuestro país”.
Proceso de fe
“Es como un retoño que brota del gran árbol que es la Iglesia que peregrina en América Latina, un fruto de alcance universal. Un punto de arribo –no en sentido triunfalista, sino de un proceso de fe y evangelización- de una historia de amor entre Dios y un tantas personas, de una labor misionera ardua, de un evangelio acogido por tantas culturas con sus características específicas, las cuales le dieron un talante propio a la fe en Jesucristo.
Una historia que atravesó momento de luces y de sombras, de penas y alegrías y que configuró a nuestros pueblos profundamente cristianos. Pienso en los grandes evangelizadores, pero también en cada persona que contribuye con su santidad de vida y compromiso evangelizador a que Jesucristo camine por nuestra historia sembrando esperanza y alegría”.


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