Años atrás los trenes sanitarios y de acción social, que en diferentes oportunidades recorrieron el país, centraban su actividad en localidades carentes de recursos con poblaciones necesitadas y faltas de servicios de salud.
La presencia de este tren sanitario, que bien podría haberse llamado "el tren de todos" por la disputa que se originó en dirigentes del kirchnerismo por quedarse con la titularidad de la gestión, contó además con el auspicio del gobierno municipal, cuyas autoridades de la Secretaría Desarrollo Social se hicieron presentes el primer día del funcionamiento de los servicios y trabajaron algunas jornadas anteriores con la intención de terciar en la propiedad de la visita sanitaria ferroviaria, cuyos responsables se dice no habrían pernoctado en los vagones sino en diferentes cabañas de nuestra ciudad.
No es nuestra intención ser críticos de los beneficios a los que accedieron cientos de vecinos durante el lapso de la estadía del tren en Chascomús, donde un número importante de personas se acercaron a los distintos consultorios médicos, muchos obtuvieron anteojos en sus consultas con los oculistas y otros diferentes clases subsidios, a los que se sumaron quienes fueron asistidos en proyectos socioproductivos mediante el suministro de herramientas, máquinas e insumos; y aquellos a los que les fueron agilizados los trámites de pensiones no contributivas.
No obstante no podemos dejar de señalar que este tren sanitario, que también ha detenido su paso en ciudades como Pinamar, parece tener incorporado un halo de campaña electoral oficialista nacional y provincial, que en razón a la verdad ningún esfuerzo se hizo por ocultar.
Celebramos las prestaciones de las que fueron objeto los vecinos, pero entendemos que lo ideal sería se llevaran a cabo fuera del marco político señalado, canalizado las mismas por los caminos tradicionales, y enviando el tren a lugares del país donde no hay otra forma de llegar con las respuestas.
La ciudad de Chascomús tiene un hospital público municipal correctamente equipado desde donde se pueden implementar campañas nacionales como esta sin interferir en su atención diaria y habitual.
La Comuna dispone de asistentes sociales en buen número con antecedentes de estudios que permiten conocer la realidad poblacional en el otorgamiento de subsidios y una Secretaría de Producción para que desde ella y en forma conjunta se motoricen proyectos nacionales.
También se cuenta con delegaciones de PAMI, ANSES e IPS que podrían haber puesto en marcha sus recursos para lo relacionado con las pensiones y otras cuestiones.
No fue así, es más se vio a los responsables varias de estas oficinas como del Municipio concurriendo a la estación de ferrocarril donde, suponemos, habrán aportado sus conocimientos.
Sin duda valen las críticas a la actividad desde hace mucho tiempo extraviada de la Secretaría Municipal de Desarrollo Social, o la pregunta que puede hacerse de por qué hubo una concurrencia masiva a los consultorios del tren y no parece en la actualidad repetirse en el Hospital y las salas barriales. Tendrá que reflexionar la Intendenta sobre el particular.
Ahora el tren ya se fue y sería importante, por ejemplo, saber cómo continuará la atención de los pacientes diagnosticados que así lo requieran, si se han hecho estadísticas y cuáles son las enfermedades detectadas con mayor incidencia en la población. Si estos aspectos quedan como cabos sueltos, la realidad será que la salud va y viene y la gente queda.
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